(24 de abril, 2014).- “¿Si el Congreso se agacha nosotros también?”, cuestionó la tarde de ayer la geóloga egresada del Instituto Politécnico Nacional (IPN), María Fernanda Campa, durante la conferencia impartida al lado del economista Benito Osorio en el marco del ciclo de mesas “Los cambios estructurales y la disputa por la nación”, en donde a decir de éstos, las “reformas estructurales” de Enrique Peña Nieto, no sólo resultan de una aprobación antidemocrática, sino que en todo sentido, van contra la nación mexicana.
Para María Fernanda Campa, quien recientemente recibió el máximo galardón que entrega el Politécnico Nacional, la medalla Amalia Solórzano, las reformas van en contra de la población que se resiste a aceptarlas y a asimilarlas bajo el discurso gubernamental del “progreso”.
“Tenemos el 45 por ciento de los alimentos incluido el maíz, de importación y los campesinos migrando a Estados Unidos y aún así, Peña Nieto y su comparsa están enmarcados en el discurso del ‘progreso’. En aras del ‘progreso’ enfrentan a la población y le dicen tú necesitas una termoelétrica, pero ¿para qué necesitan una termoeléctrica?”, preguntó la geóloga que también labora en el Instituto Mexicano del Petróleo.
Actualmente, comentó Campa, quienes logran imponer estas medidas de progreso no sólo son funcionarios públicos, sino los “grandes dueños de México”, a quienes procedió a enunciar: Carlos Slim, Alberto Bailleres y Germán Larrea Mota, los tres hombres más ricos del país.
Para la académica, el lobby que el gobierno de Estados Unidos puede lograr en México es fundamental en la comprensión de la Reforma Energética recientemente aprobada.
“Estados Unidos comenzó a construir en México con nuestro dinero y con nuestros recursos, gaseoductos para traer gas a sus empresas, entre ellos, el de Morelos que va a dar paso a una termoeléctrica. […]Estados Unidos está entrando al tránsito de energías alternas, energías limpias, entonces, le sobrará el gas que traslada porque usarán otros tipos de energías alternas. Creo que ya no le van a entrar a la energía nuclear, pero ¿cómo sustituir al petróleo y gas? Ese asunto lo están resolviendo mandando el gas para México, y presentan esta situación como maravillosas obras”.
“Lo único que quedaba en el país era el petróleo. Ya al petróleo le abrieron la brecha para entregarlo de tal manera que el país terminará neocolonizado si lo permitimos, entonces entra una cuestión de urgencia. “¿Si el Congreso se agacha y nosotros también?”, concluyó.
Por su parte, Sergio Benito Osorio, economista y académico del IPN, indicó que tras la aprobación de la Reforma Energética, el primer plazo que se venció es la presentación de la lista de campos con los que Pemex operaría a partir de este nuevo marco jurídico.
“La información que ha dado la secretaria de energía es que petróleos mexicanos estaría operando el 83 por ciento de las reservas 2P y alrededor del 33 por ciento de los recursos prospectivos, el resto se quedaría para los nuevos operadores”, sin embargo, señaló que dentro de las primeras discusiones que deben de darse, debe ser la relacionada a los operadores, pues lo atípico de su funcionamiento es de destacarse.
“Las empresas que llegan asumen el riesgo de exploración. En muy pocos países del mundo se les entrega reservas ya descubiertas como en México, es algo no típico en la industria, es decir, significa un quebranto para la entidad que los descubrió, que en nuestro caso, es Pemex”, declaró la tarde de este jueves el economista.
Además, Osorio indicó que en este nuevo marco normativo, Pemex se dedicará “a lo viejo” y es a las nuevas empresas petroleras a quienes se les entregarán los recursos más novedosos adquiridos por la paraestatal.
“De lo que estamos hablando es de que a las empresas extranjeras que vinieran –no nacionales- se les estaría dando alrededor de 4.4 mil millones de barriles ya descubiertos que seguramente se los van a regalar. Lo que el Estado va a recuperar de acuerdo a la ley de egresos sobre hidrocarburos, es que se cobraría por la superficie del terreno, una ganancia mínima”, insistió el académico.


