(30 de octubre, 2013).- El campo está cercado: precios, clima, acaparadores, inseguridad; han llevado al 33 por ciento de la población del país “a una situación insostenible”, advierte Alfonso Ramírez Cuéllar, presidente del Barzón Nacional, al anunciar que el 5 de noviembre una caravana de campesinos, con tractores y ganado, protestará de forma indefinida en la capital del país.
“Hay un cártel que controla el mercado agroalimentario”, denuncia Ramírez Cuéllar al englobar los grandes problemas del campo en el abuso de los acaparadores tanto para los productores –a quienes se les compra a precios mínimos–, como a consumidores –se les vende a precios máximos.
La figura del coyote, entendida como depredador, acechante; se utiliza para caracterizar a los operadores de quienes acaparan –en busca de ventas de desesperación por parte de los campesinos– y también a los cobradores de la delincuencia, que demandan el pago del derecho de piso.
El cerco a los campesinos mexicanos se estrecha. “Los productores pierden en la sequía, y cuando hay una cosecha record, como este año, pierden ante la sequía de precios” afirma Ramírez Cuéllar al refrendar la responsabilidad de Aserca –la dependencia de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), encargada de los Apoyos y Servicios a la Comercialización Agropecuaria–, de servir a los intereses de los grupos acaparadores.
“Es un sistema fincado en la corrupción”, insiste el líder de la organización de productores del campo, para explicar el deterioro estructural del sistema económico del campo mexicano. Campesinos de siete estados de la República, productores de sorgo, maíz y frijol, pedirán al gobierno que intervenga en cinco puntos urgentes. Marcharán del Ángel de la Independencia a las 10 de la mañana hasta la Secretaría de Gobernación y permanecerán ahí hasta que el gobierno se comprometa a revertir una crisis “que no es circunstancial”. Es generalizada.


