Por Guillermo Fabela
(02 de julio, 2014).- Es muy favorable para el país que la selección nacional de fútbol no haya pasado a cuartos de final en la Copa del Mundo de Brasil. La derrota ante Holanda, puso fin a una distracción muy costosa en términos sociales, económicos y políticos. Los grandes perdedores fueron el duopolio televisivo y Enrique Peña Nieto, quienes dejaron de recibir ganancias concretas y virtuales que ya tenían en la bolsa. En adelante, los mexicanos volverán a la realidad de la que se alejaron dos semanas, para soñar en un objetivo anodino, social y económicamente.
El entrenador de la selección, Miguel Herrera, alias “El Piojo”, había sido ya convertido en el salvador de la patria. De haber seguido avanzando en el torneo mundialista, habría sido designado tan benemérito como Benito Juárez. Televisa se habría encargado de colocarlo al nivel de los prohombres de México, un ejemplo para las generaciones futuras. Y claro, el primer sorprendido habría sido él mismo. Con todo, no le hubiera quedado de otra que dejarse llevar por los acontecimientos, que le redituarían jugosas ganancias.
Se acabó el mundial para los mexicanos, lo que es muy saludable bajo cualquier punto de vista. El grupo en el poder se habría aprovechado de la feliz circunstancia de pasar a cuartos de final para enajenar más a la población, hacerla olvidarse de los problemas más graves del país, sentirse plenamente satisfecha de la vida que está llevando, aunque no se tenga empleo y con muchas dificultades se logre sobrevivir. El duopolio televisivo habría tenido pretexto para incrementar sus tarifas publicitarias, exigir mejor trato al gobierno y que ya no se pierda más tiempo en la aprobación de las leyes secundarias de telecomunicaciones que tanto lo favorecen.
De cualquier forma, unos y otros buscarán sacar el mayor provecho a la buena actuación de los futbolistas mexicanos, hasta que finalice la copa e inclusive después, el mayor número de semanas subsecuentes. Quien más lamentará que no hayan continuado en el campeonato es Peña Nieto. Se le terminó la oportunidad de fotografiarse, en compañía de sus más allegados, en poses que le daban apariencia de hombre sencillo, muy aficionado al más popular deporte de los mexicanos, un verdadero “patriota” que sufría con el pueblo en cada juego de la selección nacional.
Todo eso se acabó y otra vez tendrá que hacer frente a los problemas que más preocupan a la mayoría de ciudadanos: el alto costo de productos básicos, los gasolinazos que no cesan mensualmente, la violencia que no parece tener fin, las terribles consecuencias del cambio climático. Ahora no habrá pretextos para eludir las respuestas a tan dramática situación, porque las esperan las clases mayoritarias ayunas ya de las emociones del fútbol brindadas por los jugadores mexicanos, la mayoría de los cuales juegan en equipos extranjeros.
Otra vez a esperar cuatro años a ver si se produce el milagro de pasar a cuartos de final. Sin embargo, será un lapso muy largo, muy dramático en las actuales condiciones del sexenio. ¿Quién podría asegurar que habrá condiciones para que México se presentara en la siguiente copa mundial en Rusia? Cabe incluso la duda de que se pudiera celebrar, tal como está el mundo en estos momentos. ¿No hay focos de grave tensión en partes estratégicas del planeta? Sin embargo, lo más preocupante es que las grandes potencias no parecen tener ni la más remota idea de que están llevando a la humanidad a su destrucción.
Si no porque desataran la Tercera Guerra Mundial, sí por las gravísimas consecuencias del calentamiento global, producto de la voracidad de las grandes empresas trasnacionales y de los gobiernos que las solapan, principalmente el de Estados Unidos. Es de tal magnitud el daño generalizado de seguir avanzando el cambio climático, que en la nación vecina un grupo de prominentes empresarios acaba de publicar un documento muy ilustrativo hecho por expertos, titulado “Negocio riesgoso”. En éste se da cuenta de los efectos que producirá el fenómeno, en todas las ramas de la economía.
Obviamente, el país que más sufriría las consecuencias, directas e indirectas, sería México. Su ubicación geográfica lo hace muy vulnerable, tanto o más que las que ocurren cada vez que Estados Unidos tiene problemas económicos. De ahí que se vea muy lejano el siguiente torneo mundialista de fútbol.


