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Los guardianes de la cárcel

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“No cabe duda de que, para el bien de las naciones, resulta fundamental que los gobernantes posean virtudes o talentos; pero, quizá reviste todavía más importancia que los intereses de dichos gobernantes no sean contrarios a los de la mayoría de sus gobernados porque, en ese caso, las virtudes podrían tornarse incluso inútiles y los talentos, fatales”.

Alexis de Tocqueville

“La clase hegemónica se perpetúa en el campo económico, pero se legitima en el campo cultural”. 

Pierre Bourdieu

 

“La ciencia es cómplice de todo lo que le piden que justifique”.

Pierre Bourdieu

 

La reducción del Estado al mínimo para beneficiar solamente a unos cuantos a costa de la mayoría de la población es lo que constituye la esencia del modelo neoliberal que los gobiernos pripanistas impusieron en nuestro país durante cuarenta años. 

Gracias a estas políticas, un puñado de mexicanos pudieron colarse a la lista de las personas más ricas de Forbes, mientras que grandes corporaciones de diversos sectores productivos vieron aumentar exponencialmente sus ganancias e influencia. La clase capitalista trasnacional se encontraba a sus anchas. 

Privatización de empresas públicas, rescate posterior de varias de estas compañías que fueron a la quiebra, creación y aprovechamiento de figuras jurídicas opacas para transferir recursos públicos a asociaciones civiles, suplantación y duplicación de funciones del Estado por parte de órganos autónomos, condonación de impuestos a grandes contribuyentes, facturación fantasma, así como muchos otros sofisticados mecanismos jurídicos y financieros legales e ilegales, hicieron posible durante todo este tiempo que el otorgamiento de ventajas injustas y desvío de recursos del erario a manos de unos cuantos impidiera la utilización y el aprovechamiento de los bienes de la nación para mejorar las condiciones de vida del grueso de los habitantes del país. Prácticas ilegales y corrupción legalizada fueron la constante.

En su imprescindible libro, La otra historia de los Estados Unidos, Howard Zinn equipara el injusto sistema económico dominante en todo el mundo con una cárcel cuyos dueños son ese pequeñísimo número de la población beneficiaria de dicho sistema, mientras que todos los demás son los presos. 

Entre unos y otros, se encuentran los guardianes de la cárcel. En los países altamente desarrollados, el autor coloca ahí a una clase media más o menos amplia. En los países periféricos como el nuestro, el tamaño de estos guardianes es mucho más reducido. Se trata de unos cuantos altamente leales y obedientes a los dueños de la prisión, sin los cuales, estos últimos no podrían sobrevivir. 

Estos guardianes mantienen a raya a los presos a fin de evitar que se enteren del mecanismo que provoca su encarcelamiento y que se organicen y conozcan los medios que están a su alcance para liberarse. A cambio, este grupo de carceleros reciben pequeñas recompensas (migajas en comparación con lo que se apropian los dueños de la cárcel) que para ellos representan una fortuna, además del poder enorme de estar situados en una posición que les permite escapar de la precaria situación de supervivencia o cuasi supervivencia en la que viven los presos y también les brinda un sentido inflado de valía cuestionable pero muy necesario para la psique humana. 

Con la llegada de AMLO y el proyecto de la 4T al poder ejecutivo empezó una transformación de este modelo, incipiente y gradual, pero transformación al fin. Entre los principales objetivos determinados por el presidente se encuentran: separar el poder político del económico y finalizar así la captura del Estado por parte de unos cuantos.  Para ello, resulta crucial la austeridad republicana que impida a los funcionarios públicos enriquecerse a cambio de otorgar beneficios y ventajas a los dueños de la cárcel. 

Desde hace dos años aproximadamente, un grupo de periodistas de investigación del Departamento de Periodismo, Datos y Tecnología de la organización PODER se consagró a realizar un trabajo denominado La mafia de la ciencia cuyo objetivo consiste en develar las relaciones de algunos prestigiados académicos con el ejercicio opaco del presupuesto público designado al desarrollo de la Ciencia y Tecnología. Todas las afirmaciones publicadas en el portal de esta organización https://lamafiadelaciencia.poderlatam.org/ se encuentran debidamente justificadas con el expediente judicial I-1440/2019 y entrevistas con los primeros interesados.

Ricardo Balderas (@Ricky_leaks_), el periodista encargado de la investigación, la narrativa y los reportajes, ha relatado cómo se empezaron a revisar los fideicomisos públicos que el presidente decidió eliminar como una forma de evitar el despilfarro y desvío de recursos del erario.  Durante su labor, se topó con el caso del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, asociación civil que recibió poco más de 287 millones de pesos por parte del Conacyt, en medio de una serie de opacidades, irregularidades y actos contrarios a la ley y a sus propios estatutos.  Gran parte de estos recursos se usaron en viajes al extranjero, desayunos, compras por internet, sueldos mayores a los que percibe el presidente, compra de un costoso inmueble, etcétera. 

La titular del Conacyt admitió, mediante un comunicado interno, la existencia del problema ocasionado por esta asociación civil relacionado con la suplantación de funciones del Estado y la participación indebida en la deliberación y decisión de múltiples actos de autoridad y política pública. Así mismo, se aseguró que la existencia de dicha asociación civil configuró una práctica sin fundamento legal y que las autoridades se encontraban tomando cartas en el asunto. 

El Conacyt afirmó que desde 2019 detectó irregularidades con esta asociación civil, la cual habría exigido a la dependencia recursos anuales por 50 millones de pesos. Se intentó un proceso de diálogo y, bajo los principios de la austeridad republicana y acorde con los lineamientos establecidos por el Ejecutivo Federal, el Conacyt ofreció apoyar a la asociación con un monto modesto y suficiente para la realización de actividades pertinentes y sustantivas, el cual fue rechazado por el Foro Consultivo Científico y Tecnológico, A. C. que, en cambio, interpuso un recurso de amparo y judicializó el caso.

Con base en su responsabilidad, el Conacyt tuvo que alertar tanto a las autoridades administrativas como penales sobre cualquier acto en agravio del erario. Denunció ante la Fiscalía General de la República las posibles irregularidades en asignaciones directas millonarias a favor de la asociación civil privada Foro Consultivo, Científico y Tecnológico desde fideicomisos del Conacyt.

Entonces, si el Conacyt encontró irregularidades, ¿no debió presentar la denuncia ante la FGR? ¿Y la FGR no debió hacer caso a esa denuncia? ¿No que la ley se aplica? ¿O no? ¿Ni se consulta ni se aplica? ¿Seguimos así? ¿Como nos acostumbraron los pripanistas?

La FGR ha intentado dos veces que 31 científicos e investigadores del Conacyt, relacionados con la asociación Foro Consultivo Científico y Tecnológico A.C. sean aprehendidos por cuatro delitos. La denuncia señala que los servidores públicos “crearon, autorizaron y fondearon una empresa privada para después incorporarse a ella”, y que utilizaron recursos federales destinados a la investigación científica “para favorecer a dicha empresa privada en la compra de muebles, vehículos, inmuebles, salarios y servicios directos”.

Un juez determinó que no hay elementos para ejercer una acción penal en contra de los imputados, pero el proceso sigue y todavía quedan recursos para impugnar la decisión del juez, Y, con base en los hallazgos de la investigación periodística, más los elementos contenidos en la carpeta integrada por la Fiscalía, hay indicios suficientes que ameritan la iniciación y la continuación del procedimiento.

Mucha de la información sobre el caso sólo se puede obtener investigando y acudiendo a distintas fuentes, porque el escándalo en redes y en los medios ha nublado todos los hechos y datos; ha caricaturizado y simplificado de tal forma lo sucedido que se ha convertido, convenencieramente, en una cruzada mediática para “salvar a la ciencia y a los científicos de la persecución que sufren por parte del malvado AMLO y del florero Gertz Manero”.

En el ruido mediático generado -tanto en las redes como en diversas entrevistas y mesas de análisis de radio y televisión- por el gremio científico y académico que salió a cerrar filas en torno a la pretendida pureza, fuero e inmunidad que otorgan los grados académicos a las personas involucradas, se deja de lado el grave hecho de la creación de una asociación civil que, con el pretexto del apoyo a la investigación en ciencia y tecnología, recibía dinero del Conacyt y lo usaba de manera discrecional exento de controles oficiales, pues se trata de una entidad privada. Igual que los fideicomisos cancelados hace poco tiempo: dinero público manejado por organizaciones privadas a su antojo.

Desde el momento del nombramiento de la nueva titular del Conacyt, María Elena Álvarez-Buylla, se suscitaron una serie de descalificaciones, burlas, ataques y críticas por parte de algunos miembros de la comunidad de investigadores y científicos debido a las revisiones que estaba llevando a cabo y los cambios que estaba implementando.  Sin embargo, poca difusión se dio a los informes que entregó la directora sobre las múltiples anomalías que se estaban descubriendo en la institución. Irregularidades tan o más escandalosas que las descubiertas con otra investigación periodística similar, La estafa maestra, realizada en 2017 por el portal de noticias Animal Político en asociación con la organización Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad de Claudio X. González.

(Resulta curioso que, a diferencia de La mafia en la ciencia, a la investigación de La estafa maestra se le diera tanta difusión y no se cuestionara a los actores implicados. ¿Se tratará acaso de un asunto de fechas y del uso político que se pretendió darle una vez que en 2018 llegó a la presidencia Andrés Manuel López Obrador? Podemos especular que pensaban que el candidato del PRI o del PAN era el que iba a resultar electo, y su investigación sólo habría quedado como otro escándalo más, como otra Casa Blanca que causaría morbo y visitas al portal y ahí quedaba el asunto, con la impunidad a la que nos tenían acostumbrados. Pero, no. Que gana AMLO. Entonces, a los medios, como voceros del statu quo, se les ocurre usarlo como un desafío al proyecto de la 4T con el fin de confirmar en la población la creencia de que “todos son iguales” si no se hacía nada al respecto. Y tampoco les sale.  Desafortunadamente para ellos, no sucedió como tenían previsto y ya hay gente en la cárcel por este caso). 

A raíz del asunto del Foro Consultivo, el tuitero @Juaco_org señaló en un tuit: “Thomas Frank describe en su libro ‘Listen Liberal’ cómo los grupos políticos del neoliberalismo se encargaron de encumbrar a una élite académica que justificara todas sus actuaciones”.  Esto me trajo a la mente lo que escribió Howard Zinn en el libro ya citado en párrafos anteriores. Científicos y académicos como guardianes de la cárcel. Receptores de recompensas a cambio de los favores que otorgan a los dueños de la prisión. Porque esto no acaba aquí. La investigación de La mafia en la ciencia no se ciñe a lo relatado. También contiene una serie de conexiones encontradas entre los científicos integrantes del Foro Consultivo y políticos príístas, la aprobación de la reforma energética de Peña Nieto, Monsanto, Grupo México, Pasta de Conchos. Una trama oscurísima y gangsteril de complicidades insospechadas, en un ámbito considerado prístino e incapaz de actos tan dañinos para la sociedad que confía tanto, casi ciegamente, en los científicos. 

No se trata de ciudadanos vulnerables perseguidos por el “poder inmenso” de AMLO y la fiscalía. El poder descomunal lo tienen quienes obtuvieron ventajas enormes con la captura del Estado. Cuentan con cuantiosos recursos que los apoyarán con los mejores abogados, la difusión de sus verdades a medias o francas mentiras en todos los medios de comunicación a su disposición. 

El fin de la ciencia es intentar aproximarse a la verdad, cualquiera que esta sea. Resulta grotesco y contrario a estos fines, que haya científicos que pretendan evitar que se investigue y se llegue a la verdad sobre lo sucedido con estos fondos públicos. Por el bien de la ciencia, de los miles de científicos honestos que existen, de la sociedad en general, resulta crucial aclarar este asunto tan delicado para la vida pública. Ojalá los guardianes de la cárcel lo permitan.

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