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Los primeros pasos del arte de reciclar #Opinión

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Proyecto Diez / @Proyecto Diez

Por Edna Rodríguez

(25 de julio, 2014).- Si hay algo que no deja de salir en el lugar donde vivimos es la ropa sucia, los trastes para lavar y la basura. Pero bien, sobre esta última, ¿qué tan familiar te suena el tener distintos botes en tu casa para clasificar la basura en cartón, papel, vidrio, metal, plástico, desechos orgánicos, además de separar las pilas, aerosoles y medicamentos caducos?

A lo mejor separes todos los desechos que se producen tal como lo menciono, pero no dejará de parecer(me) un poco extraño. Y que no te sorprenda si te digo que yo lo hago. Confieso que no tiene mucho, pues empecé separando la orgánica de la inorgánica, pero me fui perfeccionando -digámoslo así- a partir de que en cada mudanza (tan sólo hice tres en menos de dos años) descubrí que era una carga para mí estar trasladando cosas prácticamente inútiles como, por ejemplo, un centenar de cassettes, discos vinilo que difícilmente llegaré a escuchar, cámaras inservibles que ni siquiera podría vender como antigüedades y cosas por el estilo. Sin embargo, lo que no quería era tirarlas al camión de la basura, porque me parecía que podía haber quién quisiera conservarlas. El detalle fue que nunca encontré a ese alguien dispuesto a llevárselas.

Tras mi última mudanza se me ocurrió que sería mejor buscar en internet maneras diferentes de aprovechar estos materiales que no tenían ya ningún buen uso. Y la verdad es que me sorprendió todo lo que tenía en mi poder. Reconozco que a lo mejor hay que tener cierto estilo de vida y afinidad por las manualidades para ocuparse de ellas, pero tal fue mi interés, que en mis escasos tiempos libres, en lugar de conectarme al Facebook o a Twitter, navegaba en Google viendo imágenes sobre cómo reciclar vinilo, cartón, latas, etc., y así fue como adopté algunas ideas y empecé a reciclar los desechos que salían.

Por eso es que ahora tengo botes para separar toda clase de basura. En la escuela, el mes pasado, nos pidieron a todos los padres de familia llevar algún material que se pudiera reciclar y de lo que salió entre los niños y sus maestras crearon diferentes artesanías. La experiencia fue buena para todos pero sólo se hizo una vez. Cuando iba a cambiarme de casa, este mes, salieron por supuesto un montón de cajas de cartón, periódicos y otros materiales reciclables, así que pregunté en la escuela antes de llevarlos al contenedor, si les servían como materiales pero me dijeron que no, que a lo mejor para el siguiente ciclo escolar, sin la seguridad de nada. Pienso que no me contestó la persona indicada y que para el próximo año escolar se puede dialogar con el personal directivo para convencerlos de que el proyecto de reciclaje debe realizarse mes con mes, y no sólo una vez al año.

Además, en la última junta de padres de familia nos informaron que hacía falta encontrar nuevas fuentes de recursos monetarios para solventar los gastos que se ofrecen en la institución para solventar las actividades escolares, ya que las rifas no estaban dando los resultados esperados. Y bien, tengo la idea de que la basura reciclable que junten los padres de familia mes a mes puede generar ingresos que por el momento no sé a cuánto equivaldrían, pero por algo los pepenadores subsisten con este negocio. Si alguien pudiera compartir con nosotros su experiencia creo que obtendríamos una buena retroalimentación ya que me interesa mucho proponerlo y cabildearlo en la escuela de mi hija.

Los pepenadores a final de cuentas son los que están haciendo esta labor de separar lo que aún sirve de lo que no, pero no como los grandes ecologistas que cuidan el planeta, por supuesto que no, y por el contrario, sigue siendo molesto, que como ellos encuentran todo revuelto, dejan botado en el piso la basura inorgánica.

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