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Los sin memoria

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Era un mundo donde habitaban extraños seres de apariencia casi humana, pero con una composición interna muy distinta. Estos seres caminaban vagando a través de un espacio que tenían muy bien delimitado, y aunque no sabemos quién definió sus linderos, sí entendemos porque los tienen; ellos son incapaces de olvidar porque no tienen memoria. Ellos no logran aprender o entender nada y son guiados solamente por el instinto, la poca comunicación que logran entre sí está regida por la inmediatez y su trascendencia se reduce solamente a continuar existiendo.

Cuando los humanos los descubrieron notaron que estos seres suelen ser agresivos pues en su realidad todo es ofensivo y nuevo, más nuevo cada vez, y los estudiaron tanto que muchos se volvieron fanáticos de su comportamiento, a grado tal de comenzar a imitar sus movimientos, sus comportamientos y su forma de ser.

La memoria es la capacidad de recordar, una función del cerebro que permite al organismo codificar, almacenar y recuperar la información del pasado. Suele deteriorarse con el paso del tiempo o por algunas enfermedades, y pocos seres humanos la tienen tan desarrollada que no olvidan nombres, fechas, caras y mil detalles más. La memoria sirve para aprender, para conectar ideas y planteamientos, para analizar todo tipo de acontecimientos… En fin, la memoria es una de las grandes herramientas que poseemos los seres humanos para ser lo que somos.

Sin embargo, pareciera ser que, en los últimos tres años, la historia de ficción con la que comencé se ha acercado mucho a nuestra realidad y los sin memoria han ido apareciendo casualmente en todo aquello que las garras de la corrupción y la impunidad del viejo régimen tocaban. Los ahora autonombrados “intelectuales orgánicos” olvidaron todo lo que les conviene olvidar. Se jactan de pureza o santidadhablando de la libertad que antes tenían y ahora les ha sido robada, haciendo esas declaraciones pública y libremente, enuna auténtica paradoja que no les permite entender este momento de libertades plenas, pues en realidad nunca han conocido el concepto de libertad.

Ya dejando la inocencia a un lado, es obvio que no han olvidado nada y que en su mundo de privilegios y vidas antes intocables, la realidad y el pensamiento lógico simplemente están torcidos. Después de tantos años viviendo con todas lasjerarquías éticas volteadas y mancilladas, no solo se hanconvertido en desmemoriados, también habitan ese lugar con linderos delimitados en el que ya ni siquiera cabe la intelectualidad.

También es de llamar la atención el simplismo y la inmediatez con la que muchos —también autonombrados “periodistas”—navegan en este mar de cambios. Se ve que nadie los preparó para las olas, acostumbrados a que “el cambio” fuera una farsa de colores partidistas donde no se generaba ni una ola que tocara el suelo donde solían pararse; ahora todo está en constante movimiento gracias a una marejada y eso no solo les succiona la memoria, sino las capacidades que antes,cómodamente, decían tener.

Hegel decía que lo que determina la historia es el espíritu;Engels, a partir de todo lo desarrollado con Marx, afirma que la historia es una superestructura representada por las relaciones económicas y los modos de producción de la sociedad, lo que es cierto es que leamos o encontremos a cualquier filósofo o pensador, vamos a descubrir que la memoria es un eje principal para la búsqueda de nuestro propio entendimiento. Todo aquel que rechace la memoria como pilar del análisis está condenado a ser un ente sin conciencia y sin moral.

La inmediatez de Héctor de Mauleón burlándose del presidente a cada instante, como si éticamente él tuviera condonaciones especiales; Warkentin, con su acostumbrado rencor simulado en ideología, y ya no digamos de los LatinUs,cuya deontología les permite hasta tomar vacaciones cuando,según ellos, el país se cae a pedazos. Desmemoriados, simples desmemoriados por conveniencia o simplemente por la nueva moda impregnada de los antiguos privilegios.

Estos seres apuestan a que todos nos entreguemos a la pérdida y al instinto manipulado, pero no lo van a conseguir porque si algo tenemos los mexicanos, los que amamos, vivimos y también sufrimos nuestro país es memoria, mucha memoria.

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