(22 de octubre, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- La cita se convocó a las diez de la mañana. Poco a poco, personas fueron arribando al Monumento a la Revolución.
Pasadas las once de la mañana, un grupo de mujeres llegaron con tambores en brazos. Los cedieron a las mujeres trans quienes a modo de improvisación comenzaron a tocarlos enérgicamente.
Entre consignas, pancartas y tamborazos más personas se incorporaron al contingente hasta formar un gran círculo. Mujeres, hombres, jóvenes y de edad avanzada mostraban su solidaridad con el grito “no están solas”.

Kenya, testigo presencial del asesinato de Paola, informó a los presentes el cierre de Insurgentes. “No caigamos en provocaciones”, exhortó. Al frente, con paso firme y voz potente, encabezó el contingente hasta llegar a Puente de Alvarado.
“Formen la valla”, “tómense de las manos”, invitaba.
También Araceli con el megáfono en mano, aseguraba que el movimiento no cedería “estamos exigiendo los derechos que nos corresponden, estamos hartas de ser excluidas, esto no puede seguir así, somos seres humanos”.
Pese que al contingente no rebasaba un centenar de personas, se logró detener el tránsito de Insurgentes Norte en ambas direcciones, así como Puente de Alvarado.

“No nos vamos a mover, aquí vivimos y aquí es nuestro lugar de trabajo”, aseguraron pidiendo una mesa de diálogo con Osorio Chong; “si se ha reunido con los maestros, ¿por qué no puede hacerlo con nosotras?, cuestionaron.
Minutos más tarde, un grupo de granaderos arribó. “únanse, ahí vienen los granaderos, no nos van a quitar”, llamaban.
Por distintos flancos, los elementos policiales replegaron a una parte del contingente. Tras ello, se decidió ir a la Secretaría de Gobernación.

El pasado 29 de agosto “Paola” mujer transexual y sexoservidora fue asesinada en la colonia Buenavista. El presunto agresor, solicitó sus servicios sexuales y la mató a tiros.
Sin embargo, el hombre salió libre debido a que el Juez determinó que no habían “pruebas suficientes” para su detención.
Este martes, amigos de la víctima se manifestaron a fuera de la Delegación Cuauhtémoc, además de llevar el cadáver en una carroza de una funeraria para exigir justicia.
Mediante la plataforma Change.org, las personas cercanas a la víctima, denunciaron que “México es el segundo país en América Latina que registra la mayor cantidad de asesinatos de personas trans. La gran mayoría de estos crímenes quedan en la impunidad, sin que los responsables sean castigados”.

El crimen de Paola no es el único reciente, el pasado 13 de octubre, Alessa Flores, fue encontrada asesinada en un hotel de la colonia Obrera. Las primeras indagatorias surgieron que fue estrangulada por un presunto cliente. Originaria del estado de Tabasco, Alessa era una activa defensora de los derechos de personas trans. Además de tallerista y organizadora de mesas de discusión, participaba en la Red de Jóvenes Trans.
Además de éste, como lo denunció el Centro de Apoyo a las Identidades Trans A.C., están los casos de Marylin en Chalco, Estado de México; Itzel Durán en Comitán, Chiapas; en calidad de desconocida en San Felipe Guanajuato; en calidad de desconocida en Tehuixtla, Morelos; en calidad de desconocida en Tijuana, Baja California y otro más en Coyuca de Benitez, Guerrero.
A finales del año pasado, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) advirtió que México es el segundo lugar en América –seguido de Brasil- en cuanto a violencia contra la comunidad LGTBTTI. De acuerdo a la instancia internacional 11% de los crímenes ocurrieron en nuestro país.


