Un golpe directo a la producción ilegal de droga en el norte del país. Elementos de la Secretaría de Marina (Semar) localizaron y erradicaron nueve plantíos de mariguana en Baja California, con un volumen que supera las 67 toneladas del enervante.
Las acciones se llevaron a cabo en una zona estratégica por su aislamiento: las inmediaciones del Cerro Picacho del Diablo, dentro de la Sierra de San Pedro Mártir, un territorio de difícil acceso que ha sido utilizado de forma recurrente para el establecimiento de cultivos ilícitos.
Operativo en zona serrana: destrucción masiva de droga
Durante el despliegue, personal del Sector Naval de San Felipe, en coordinación interinstitucional, logró la destrucción de aproximadamente 67 mil 51 kilogramos de mariguana, distribuidos en una superficie cercana a los 24 mil 983 metros cuadrados.
Además de los plantíos, los marinos localizaron un secadero clandestino, donde se encontraban cuatro bolsas con alrededor de 10 kilogramos cada una, así como 70 kilogramos adicionales a granel.
La magnitud del hallazgo confirma el uso sistemático de esta región para la producción de droga a gran escala, aprovechando las condiciones geográficas para ocultar los cultivos.
Producción vinculada a redes criminales
De acuerdo con la Armada de México, tanto los plantíos como el material asegurado estaban presuntamente ligados a una red criminal con operaciones en el municipio de San Quintín.
Pese a la dimensión del operativo, no se reportaron personas detenidas durante las acciones.
La institución naval explicó que este tipo de intervenciones forman parte de una estrategia constante para impactar directamente las estructuras de producción del narcotráfico.
En ese sentido, precisó:
“La localización y destrucción de plantíos ilícitos forma parte de las operaciones permanentes de seguridad e inteligencia para evitar la producción y distribución de drogas”
Golpe a la logística del narcotráfico
La Semar subrayó que estos operativos buscan debilitar las capacidades logísticas de los grupos delictivos, especialmente en zonas serranas donde se instalan cultivos clandestinos destinados a abastecer mercados regionales y rutas de trasiego hacia el norte del país.
Con la eliminación de estos plantíos, se reduce la capacidad de producción en una región clave para el cultivo ilegal, impactando directamente la cadena de suministro de droga en la zona.


