Rodrigo Rojo / @Eneas
(15 de agosto, 2013).- Después de que el ejército reprimiera violentamente dos manifestaciones de los Hermanos Musulmanes, provocando 638 muertos, la violencia se ha expandido por Egipto.
Los manifestantes apoyan al presidente depuesto Mohamed Morsi, quien fue separado de su cargo a través de un golpe de Estado el pasado 3 de julio y actualmente se encuentra incomunicado dentro de una base militar.
Desde hace seis semanas, los simpatizantes de los Hermanos Musulmanes se encontraban en 2 plantones que fueron duramente reprimidos por el Ejército, que asesinó a cientos de personas.
Según reportes de la prensa internacional, los cuerpos se apilan en hospitales y mezquitas, muchos de ellos todavía sin ser identificados.
El gobierno provisional culpó a los Hermanos Musulmanes de terrorismo y de haber sido los culpables de la jornada más violenta que se ha vivido en Egipto en los últimos tiempos.
La violencia contra los campamentos llevó a que el enojo se extendiera a otras ciudades de Egipto en donde se han registrado enfrentamientos con la policía y el Ejército y han sido quemados varios edificios gubernamentales.
Desde el 2011, cuando ocurrieron las protestas conocidas como “la primavera egipcia” para derrocar a Hosni Mubarak, quien gobernó por 30 años, Egipto ha estado envuelto constantemente en las protestas y la violencia. A partir de la masacre sin precedentes de esta semana, se ha vuelto a decretar el estado de emergencia que imperó durante el régimen de Mubarak.
Mohamed Morsi fue electo hace un año y su corto gobierno fue muy polémico. Impulsó una nueva Constitución Política, de corte islamista, que también fue aprobada en las urnas. El golpe de Estado que lo derrocó fue apoyado por los grupos opositores a los Hermanos Musulmanes.
Cuando ocurrió la deposición del gobernante, se reanudaron las protestas masivas, que no siempre fueron pacíficas. Desde entonces fueron instalados los campamentos. Éstos crecieron tanto que ya contaban con tiendas de campaña, pasillos, baños y hasta vendedores ambulantes. Los campamentos fueron desaparecidos por el Ejército con lujo de violencia cuando algunos de los protestantes se negaron a abandonarlos. Las fuerzas castrenses usaron municiones reales y fuego para lograrlo.
La reacción internacional a la masacre ha sido tibia. Obama condenó la violencia y suspendió los ejercicios militares conjuntos pero no eliminó el apoyo de mil 300 millones de dólares en ayuda militar que el gobierno estadounidense le proporciona anualmente a Egipto.
Tras la represión y la matanza, los Hermanos Musulmanes han desafiado de nueva cuenta al Ejército con más protestas, por lo que se esperan nuevos episodios de violencia en los días venideros.


