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Meade no prende emociones entre los priistas; algo está podrido en su campaña: Riva Palacio

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Luego de que la primera encuesta de precandidatos presidenciales diera como puntero a Andrés Manuel López Obrador, Raymundo Riva Palacio consideró que José Antonio Meade no prende emociones entre los priistas, lo cual quiere decir que algo está podrido en su campaña.

“La crítica que retomó fuerza es que el precandidato no es el mejor que podría haber escogido el presidente Enrique Peña Nieto y que hay tiempo para sustituirlo. Los llamados parten de lo que se ve: un candidato solo, sin arraigo ni gente en sus mítines, contrario a los tumultos que se veían con los candidatos priistas de antaño” – indicó Riva Palacio.

Explicó que, por el momento, este desagrado no se puede adjudicar al candidato en sí, sino al diseño de la precampaña y a lo que está haciendo Peña Nieto con él. Dijo que para poder comprender lo que sucede, hay que regresar al momento en que Meade fue seleccionado como candidato.

En el pasado, explica, cuando el presidente era priista, ahí se daba el cambio de mando. “El rey en turno abdicaba al poder y lo entregaba al heredero. El presidente priista comenzaba a desaparecer del escenario público, mientras cada día tomaba más fuerza el candidato priista. Esto no ha sucedido porque el presidente, quizás egoístamente, no ha empoderado a su candidato, una decisión que permea negativamente en la precampaña” – aseveró.

Opinó que dicha decisión le extirpó a Meade una de las facultades más importantes del candidato, el arbitraje sobre las candidaturas a puestos de elección popular.

Riva Palacio relata que, en el pasado, el candidato palomeaba a quienes irían a cargos importantes de elección popular, por lo que cada vez que llegaban a un estado se le arremolinaban quienes deseaban una candidatura para pedirle apoyo. “Muchos de los tumultos en las plazas los provocaban quienes buscaban su favor, y proyectaban una imagen de arraigo y aceptación. Al no estar hoy en el centro de esas decisiones, no existen aglomeraciones porque Meade no tiene posibilidad de influir. Ningún apoyo que ofreciera les garantizaría una candidatura” – consideró.

Para Riva Palacio, esta falta de empoderamiento es lo que lo hace ver solo. Incluso dice que, al imponer a Diego Garza como coordinador de giras, se le restó otra herramienta de empoderamiento a Meade, por lo que quedó sujeto a la agenda que le dictan desde el partido, sin que pueda desarrollar un trabajo estratégico de búsqueda de apoyos y construcción de redes a partir de su propio diagnóstico y plan de acción.

Agrega que otro problema es la exclusión de los gobernadores de la propia campaña. “La instrucción del jefe de la campaña, Aurelio Nuño, transmitida por Ochoa a los gobernadores, es que ellos no se involucrarían en la contienda presidencial y tendrían que limitarse al trabajo local” – explicó.

Por esto, consideró que la desincorporación de la campaña presidencial del resto de las campañas deja a Meade fuera de una estrategia integral, donde todos los candidatos y candidatas trabajaban coordinadamente para apoyarse con votos. “La única campaña donde Meade está pudiendo hacerla de esa forma es en la Ciudad de México, donde el candidato al gobierno local, Mikel Arriola, fue una de las pocas concesiones que se le hicieron”.

A esto, dice, se agrega que Meade tampoco tiene acceso a los presupuestos. “El dinero en la campaña no lo manejará Meade, pero tampoco Ochoa, que también está excluido del control de los recursos. La caja la tiene el secretario de Finanzas del PRI, Luis Nava, quien sólo responde al presidente Peña Nieto. Desde Los Pinos se decide, dicho de manera más cruda, dónde, cómo y cuánto gasta Meade. En este momento, la campaña está deshidratada” – aseguró.

Así, opina que la campaña de Meade, por todos los ángulos, “se ve escuálida y se refleja en cada momento público del candidato. No se le puede responsabilizar realmente de las deficiencias que ha mostrado.

“La estrategia de la campaña se decide en un cuarto de guerra que se reúne todos los días en el nuevo edificio del equipo en Insurgentes, a las siete y media de la noche, donde Meade no tiene realmente representantes. Su equipo ocupa segundos y terceros niveles, pero no está en la primera línea de decisión” – explica.

Ante todo esto, Riva Palacio lanza la pregunta: “¿Cuánto más va a seguir este diseño de control total del presidente en beneficio del presidente?

“Quizás empodere a Meade hasta que arranque la campaña formal a finales de marzo. Es una incógnita que sigue marcando el deterioro de la imagen del candidato y reforzando la percepción de que no funciona, ni él ni su equipo ni la campaña misma” – finaliza.

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