“José Antonio Meade tiene en contra el desprestigio y la muy mala organización del PRI”, advirtió Francisco Labastida Ochoa al hacer un balance de su experiencia como primer priista en perder la Presidencia de la República en 2000, aunque acerca de ese episodio dice tajante: “A mí no me ganó Fox, a mí me ganó (el ex presidente) Zedillo”, esto durante una entrevista para La Jornada.
Afirma que “no hay punto de comparación con lo que ocurrió hace 18 años con la circunstancia que vive Meade, candidato de la coalición encabezada por el PRI, porque a él sí lo está ayudando Enrique Peña Nieto”.
“Son circunstancias radicalmente diferentes. A mí no me ganó Fox, a mí me ganó Zedillo. En cambio, Peña está ayudando a Meade en la medida en que lo permite la ley y lo que usted quiera, pero no hay duda alguna que es aliado (de Meade) y quiere que el partido se quede en el poder. Es una condición radicalmente diferente (a la mía).”
–Entonces, ¿Meade no tiene, como usted menciona que lo tuvo, al enemigo en casa?
–No, pero sí tiene el problema, digamos, (de) la mala imagen que han dejado los gobernadores.
–Y los funcionarios, ¿no?
–Sí, y los funcionarios también. Pero déjeme decirlo con toda claridad: el que la hace la paga, ¡eh!
–¿Qué es lo que juega contra Meade?
–Juega sobre todo el desprestigio que trae el partido, la muy mala organización que trae el partido, la falta de utilización de los medios electrónicos.
–¿Qué opina de los nombramientos de coordinadores regionales de la campaña del candidato presidencial de su partido?
–Muy bien. Es una decisión muy afortunada. Conozco a la mayoría, no sólo de “buenos días y buenas tardes”, sino que he tenido oportunidad de trabajar con ellos. El caso más cercano es el de Manlio Fabio Beltrones (encargado de estados del norte) pero no solamente, (también) con El Negro Juárez (comisionado para los del sur) y Beatriz Paredes. Es gente que responde a las características que necesita el partido.


