(10 de marzo, 2015).- Haciendo caso omiso de las múltiples expresiones sociales y académicas sobre el peligro de poner a Eduardo Medina Mora como ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación por su participación en diversos hechos violatorios de derechos humanos -haciendo así inconstitucional su candidatura por no cumplir con el perfil establecido sobre una reputación intachable- el hasta ayer embarjador de México en Estados Unidos, se convirtió en el sustituto del fallecido Sergio Valls, por el Senado de la república.
Los diputados del PRI, PAN y PVEM fueron los culpables de que este cuestionable personajes consiguiera 83 de los 118 votos emitidos esta tarde. El requisito era obtener las dos terceras partes de los votos para hacer oficial el nombramiento.
Los otros candidatos de la terna, Horacio Hernández y Felipe Fuentes obtuvieron 15 y 4 votos respectivamente, más 16 votos nulos. Uno de ellos el de la senadora del PT Layda Sansores, quien rompió su papeleta frente al pleno.
Medina Mora trató de desmentir a los señalamientos en su contra, asegurando que en los casos de Atenco, y los profesores oaxaqueños, órdenes judiciales avalaron su no participación. Además de deslindarse del operativo Rapido y Furioso, y de la acusación sobre la liberación de 74 millones a Raúl Salinas de Gortari cuando Medina Mora fue titular de la PGR.
Senadores del PRD protestaron con carteles en los que se leía “Medina Mora: genocida, violador de derechos humanos”, y reclamos sobre su participación en el “michoacanazo”, y en la encarcelación de las 3 indígenas otomíes de forma injusta.
Cuando Media Mora respondía y negaba todos los señalamientos, Dolores Padierna, del PRD, le gritó desde su lugar “falso, falso”.
El nuevo ministro que de justicia no sabe nada, sólo de abusos y corrupción, tomó posesión de su cargo y de forma apresurada salió del salón de sesiones.

