México no puede olvidar los sexenios del pasado, y la reciente encuesta de aceptación respecto a los partidos políticos lo demuestra.
En él Morena se mantiene a la cabeza en las preferencias electorales, con un 44%, seguido del PRI con 19% y el PAN con 18%.
El apoyo del partido en el Gobierno se sostiene más entre los hombres y los adultos mayores de 60 años, así como en los estados de la tercera circunscripción, claves para la distribución de los escaños de representación proporcional:
Campeche, Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán.
Morena fue fundado en 2011 por López Obrador después de abandonar el Partido de la Revolución Democrática (PRD) para impulsar su segunda candidatura a la presidencia en 2012 que perdió frente al candidato del PRI Enrique Peña Nieto.
En 2018, el llamado efecto López Obrador llevó rápidamente a la joven formación política a hacerse con numerosos cargos públicos y desde entonces se ha mantenido entre las preferencias de los votantes en buena parte del país.
La efervescencia de Morena llevó como colofón la debacle del PRI, el partido que gobernó México durante el siglo XX, que se convirtió en la tercera fuerza política en un tirón.
La caída del PRI ocurrió también tras conocerse diversos casos de corrupción del Gobierno de Peña Nieto. El partido perdió, en los siguientes años y en igual medida, cargos públicos, militantes y presupuesto.
Aprobación del presidente
Una mayoría de la población mexicana sigue aprobando, con un 66%, la gestión del presidente de la República.
Mientras un tercio lo hace de manera decidida, otro 36% aprueba con mayor timidez. Pero solo un 29% de la población desaprueba algo o mucho su trabajo.
Desde el arranque de su Gobierno en 2018, López Obrador ha mantenido estas cifras a su favor y con ocasionales caídas.
El mandatario, incluso, retoma estos datos con regularidad en sus conferencias matutinas y los ofrece como argumentos cuando pone alguna propuesta de Gobierno sobre la mesa.

