México enfrenta una de las radiografías más completas y crudas sobre la desaparición de personas: 394,645 registros acumulados entre 1952 y 2026, de los cuales 262,111 personas han sido localizadas y 132,534 permanecen desaparecidas.
Los datos, presentados por la titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Marcela Figueroa, no solo dimensionan la magnitud del problema, sino que revelan un obstáculo clave: decenas de miles de casos carecen de información suficiente o no presentan actividad alguna, lo que complica su localización.
Quiénes han sido localizados y en qué condiciones
Del total de personas encontradas, el informe muestra un patrón contundente:
240,211 personas (92%) fueron localizadas con vida, mientras que 21,900 (8%) fueron halladas sin vida.
Además, se identificó que en 96% de los casos no existe un delito asociado, frente a un 4% donde sí hay indicios delictivos, lo que permite enfocar los esfuerzos en los casos de mayor riesgo.
En términos operativos, la efectividad es clara: de cada 100 reportes mensuales, 66 personas son localizadas mediante los protocolos de búsqueda.
El foco del problema: registros incompletos y sin seguimiento
El análisis más delicado se concentra en los 132,534 casos que continúan desaparecidos, especialmente en el periodo reciente (2006–2026), donde se concentran 130,178 registros.
Dentro de este universo, las autoridades identificaron tres grupos críticos:
- 46,742 casos (36%) con datos insuficientes, sin información mínima para iniciar líneas sólidas de investigación
- 40,308 casos (31%) con actividad posterior a la desaparición, actualmente en proceso de verificación
- 43,128 casos (33%) sin actividad a la fecha, considerados el núcleo más complejo
Este último grupo revela un dato clave: solo 3,869 cuentan con carpeta de investigación, mientras que más de 26 mil son reportes sin seguimiento formal en fiscalías.
El origen de los casos sin rastro
El desglose de los registros sin actividad muestra cómo se construyó esta base de datos:
- 26,611 reportes provienen de fiscalías, además de los casos ya judicializados
- 9,519 fueron generados por comisiones estatales de búsqueda
- 1,335 por la Comisión Nacional de Búsqueda
- 1,794 registros fueron realizados directamente por ciudadanos en plataformas públicas
Este mosaico evidencia que una parte importante del problema no solo es la desaparición, sino la calidad y seguimiento de la información.
Nombres sin identidad: el problema de origen
Uno de los hallazgos más contundentes es que, durante años, se permitieron registros sin datos mínimos, lo que derivó en expedientes con nombres como “Menor NN”, “El Cuate”, “Juanito” o “Masculino no registrado”, sin elementos verificables.
Esta práctica impidió en muchos casos iniciar investigaciones formales o generar rutas de búsqueda efectivas.
La corrección: datos, cruces y tecnología
Para revertir estas fallas, el gobierno implementó un proceso de cruce masivo de información con instituciones como:
- INE
- Registro Civil
- SAT
- Compañías telefónicas
Este trabajo permitió detectar personas reportadas como desaparecidas que realizaron trámites posteriores, como matrimonios, registros de hijos o actividades laborales.
Como resultado, 5,269 personas fueron ubicadas y cambiaron su estatus a localizadas, mientras que 31,946 han sido encontradas desde octubre de 2024 como parte de la estrategia nacional.
Nuevas reglas: sin datos no hay búsqueda
A partir de la reforma de julio de 2025, se estableció como obligatorio que todos los registros cuenten con datos mínimos de identidad, además de:
- Apertura inmediata de carpetas de investigación
- Mejor integración de bases de datos
- Coordinación entre fiscalías y comisiones de búsqueda
El objetivo es evitar que se repita el rezago de miles de registros incompletos que hoy dificultan las tareas de localización.
Aunque el registro incluye casos desde 1952, el informe confirma que el fenómeno se disparó en las últimas décadas: de 1952 a 2005 se registraron 2,356 casos, frente a los más de 130 mil acumulados desde 2006.
Además, el problema tiene un perfil claro: 78% de las personas desaparecidas son hombres y 22% mujeres.
Con esta actualización, el gobierno perfila una estrategia basada en depuración de datos, coordinación institucional y uso de tecnología, enfocada en mejorar la precisión de la búsqueda y acelerar la localización de personas reportadas como desaparecidas.


