México y Canadá pasaron de la fricción al cierre de filas: 54 puntos de conflicto comercial quedaron resueltos tras una ronda intensa de coordinación entre el gobierno mexicano y su gabinete legal. El anuncio lo hizo la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, al informar que las controversias en torno a las llamadas “barreras no arancelarias” dentro del T-MEC ya tienen acuerdo total.
El resultado, dijo, es una señal directa de certidumbre y de orden antes del gran capítulo que viene: la revisión del tratado en 2026, donde cada detalle cuenta y cada diferencia pesa.
Del choque técnico al acuerdo completo
Los 54 puntos abordaron temas de distinta escala, desde asuntos estructurales de alta complejidad hasta expedientes específicos. Sheinbaum explicó que el paquete de negociación incluyó rubros como la generación de energía eléctrica, además de casos puntuales como el de la empresa Calica, junto con otros diferendos considerados menores.
El objetivo, en términos prácticos, es despejar lo que Canadá señalaba como obstáculos técnicos al comercio y dejar el terreno más limpio para la siguiente fase del acuerdo trilateral.
Sin convertirlo en un “triunfalismo”, la presidenta fue directa al subrayar el alcance del cierre:
“Lo he mencionado varias veces, ellos le llaman barreras no arancelarias al tratado. Lo que es muy importante es que ya hay un acuerdo en todos los puntos, en los 54. Se trabajó con todo el gabinete y, por supuesto, manteniéndonos con nuestros principios y lo mejor para México”.
¿Por qué importa?
La explicación se dio en La Mañanera del Pueblo de este viernes 19 de diciembre, donde Sheinbaum remarcó que el trabajo se hizo con todo el gabinete y con un enfoque de mantener principios y cuidar lo mejor para México.
Más allá del formato del anuncio, el mensaje al exterior es claro: México busca llegar con la mesa ordenada y sin pendientes que puedan convertirse en moneda de cambio cuando el T-MEC entre a su etapa de revisión.
Señal a mercados y relación bilateral
El cierre de estos 54 puntos fortalece la relación bilateral con Canadá y, al mismo tiempo, coloca a México en una posición más sólida para proyectar cumplimiento, operatividad y estabilidad dentro del acuerdo comercial.
Con los puntos de disputa ya acordados, el tablero rumbo a 2026 se reacomoda: menos ruido técnico, más margen de maniobra y una ruta más clara para el siguiente round del T-MEC.


