El negocio del huachicol internacional ya no fluye con la misma facilidad. Desde marzo de este año, la llegada de combustible ilegal a México comenzó a caer, gracias a un blindaje bilateral que refuerza la frontera y persigue a los grupos criminales que operan en ambos lados del río Bravo.
La presidenta Claudia Sheinbaum, en la Mañanera del Pueblo de este lunes 29 de septiembre, detalló que la cooperación con Estados Unidos se centra en el intercambio de información aduanal, la detección de cargamentos sospechosos y la coordinación de controles que hoy permiten detener barcos, trenes y pipas antes de que el combustible ingrese al mercado negro.
“Aún no tenemos datos concretos sobre esta práctica, pero nos interesa mucho la información, porque ellos tienen controles en sus aduanas y nosotros en México”.
Así lo explicó la presidenta, al referirse a que parte del combustible ilegal podría provenir de crudo mexicano refinado en Estados Unidos y que regresa al país sin pagar impuestos.
Golpe al contrabando binacional
El esquema de cooperación no se limita a detener cargamentos. También se rastrea a las redes delictivas binacionales detrás de estas operaciones, que aprovechan tanto el transporte marítimo como el terrestre para mover grandes volúmenes de combustible adulterado o sin registro fiscal.
Sheinbaum precisó que este trabajo conjunto ha permitido identificar rutas, embarcaciones y transportes vinculados al contrabando, además de dar respuesta inmediata ante los reportes que envían las aduanas estadounidenses. La rápida reacción de las autoridades mexicanas, dijo, evita que los cargamentos sean desviados, alterados o revendidos en el mercado negro.
Seguridad energética blindada
La mandataria subrayó que esta estrategia de cooperación internacional es parte de una política más amplia de seguridad energética nacional, cuyo objetivo no solo es frenar la llegada de combustibles ilegales, sino también desmantelar las redes criminales y proteger las finanzas públicas de pérdidas millonarias.
“Las acciones coordinadas permiten disminuir la disponibilidad de combustible ilegal y, al mismo tiempo, identificar a los grupos que participan en estas operaciones y sus posibles vínculos en Estados Unidos”, recalcó.
Resultados a la vista
El dato clave lo dio Sheinbaum: desde marzo de 2025, el contrabando de combustibles en México va a la baja. Para la presidenta, ese descenso es una muestra de que el plan bilateral comienza a rendir frutos. Sin embargo, dejó claro que la vigilancia conjunta con Estados Unidos debe mantenerse activa, pues se trata de un delito que puede reactivarse en cualquier momento.
México y Estados Unidos, concluyó, han encontrado en esta coordinación un mecanismo que no solo protege al país, sino que también cierra la llave al negocio criminal que drenaba recursos y dañaba la economía de ambos territorios.


