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México, el hermano mayor

AMLO pasará a la historia como quien encendió un faro, los sentó a todos como iguales y les mostró hasta dónde podemos llegar juntos.

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Así se asume México hoy frente a América Latina y el Caribe, como el hermano mayor que defiende a los más débiles. Por eso rescató a Evo Morales cuando fue víctima de un golpe de Estado; por eso intercede para que cese el cruel e inhumano bloqueo comercial a Cuba, que lejos de apretar a un régimen, estrangula a millones de seres humanos.

 

En lo que hace a la reciente Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) realizada en Palacio Nacional, el presidente Andrés Manuel López Obrador decidió alzar la mira y apostarle a la integración no solo regional, sino de todo el continente. AMLO incluye a Estados Unidos y Canadá. Su sueño: un mecanismo como la Unión Europea donde ningún país avasalle, ni imponga sus criterios a otro y en el que se respeten las soberanías de los Estados pero exista una visión común, comenzando por la urgente necesidad de una unión económica y comercial.

 

Por eso AMLO incluye a todos en la mesa de diálogo; se gana el respeto de la región, no se enfrasca en disputas entre países con añejas rivalidades; procura enfocarse en lo que puede unirnos, en “el cómo sí”; haciendo a un lado lo que hasta ahora ha imperado, “el cómo no”. América no puede darse el lujo de seguir siendo el continente más desigual del planeta frente a las desafiantes realidades geopolíticas.

 

Claro que existen agravios y diferencias en un continente que fue conquistado por Europa y reconquistado por Estados Unidos mediante la convenenciera Doctrina Monroe. No obstante, el proyecto de López Obrador es pasar a otra etapa de la historia; de esa envergadura el planteamiento público, frente a todos, sin negociaciones, ni concesiones en lo oscuro.

 

Ante el crecimiento comercial de Asia y particularmente de China, el continente americano necesita hacer un frente común; por eso a pesar de su firmeza para hablarle a Estados Unidos abogando en favor de los hermanos menores de la región, AMLO le solicita al mismo tiempo ayuda. Que invierta en Centroamérica con programas como Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro, que haga un esfuerzo en la América Latina pobre y desigual que todavía lucha por la subsistencia y que aún tiene “las venas abiertas”, de esa que nos contó de forma magistral el gran Eduardo Galeano, pero que sigue vigente.

 

AMLO no se guarda nada. Pide un “Plan Marshall” para América Latina. Si Estados Unidos invirtió en Europa tras la devastación de la Segunda Guerra Mundial, ¿por qué no doblar la apuesta por sus vecinos? ¿A poco no nos conviene a todos y todas una América unida y fortalecida a partir de sus diferencias como la soñó el gran Simón Bolívar?

 

Claro que algunos ven riesgos en la estrategia del presidente mexicano; advierten de posibles sanciones por el “atrevimiento” ante Estados Unidos, pero así es cómo se le debe hablar a un socio poderoso, con fortaleza, sin debilidades y con mucha dignidad. No arrodillándose ni poniéndose de tapate, como lo hizo el expresidente Vicente Fox con el penoso “comes y te vas” a Fidel Castro para no incomodar a George w. Bush, sin obtener nada a cambio más que el indigno descrédito internacional producto de quien se hinca antes incluso de que lo obliguen.

 

Que se avance en la idea del presidente López Obrador de una América unida será tarea de todos los países americanos. Ahí están los riesgos de fisuras, el berrinchudo y corto de miras Jair Bolsonaro de Brasil que de plano se salió de la CELAC, por ejemplo y ahí están los intentos divisionistas de quienes desde la mezquindad quieren privilegiar las patadas por debajo de la mesa más por un afán protagónico que constructivo.

 

Como sea, los pasos se dan en la dirección correcta por parte de la mayoría de los países americanos. Es, sin duda, el principio del camino a la integración porque hay incentivos para ésta. En la unión, nadie pierde y todos ganan.

 

Y AMLO pasará a la historia como quien encendió un faro, los sentó a todos como iguales y les mostró hasta dónde podemos llegar juntos.
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