(06 de febrero, 2016).- “La tortura es una epidemia nacional. El empleo de métodos de este tipo en los procesos judiciales se ha convertido en una epidemia a nivel nacional”, aseguró ayer Amnistía Internacional, ante estudiantes de la Facultad Libre de Derecho de Monterrey.
Según el director ejecutivo de Amnistía Internacional, Perseo Quiroz, la tortura es una práctica cotidiana, utilizada por todas las fuerzas encargadas de hacer cumplir la ley. Aunque destacó que el número de denuncias por tortura suele aumentar cuando se incrementa la presencia militar en las calles.
“El Ejército no está diseñado para hacer labores de seguridad, el Ejército está diseñado para otros temas, no tendríamos por qué tener al Ejército en las calles, el Ejército no está diseñado para eso”, agregó.
Sobre esto Quiroz, enfatiza que una política de seguridad militarizada no garantiza una disminución en los delitos, sino que simplemente contribuye a que no se respeten los derechos humanos de los ciudadanos.
“Tiene que haber una política de seguridad que tenga como centro los derechos humanos”, indicó, “la tortura también es utilizada como método de investigación, muchas veces, las únicas pruebas que se utilizan para que una persona sea detenida o juzgada”.
Aseguró que el nuevo sistema penal acusatorio no garantiza que se respeten los derechos humanos, ya que falta que los abogados y peritos estén mejor preparados. “Tiene que haber peritos especializados no solamente en el tema de tortura, pero también en otros temas forenses, que pasan por temas como tortura como también desaparición”, puntualizó.
Amnistía Internacional ha hecho especial énfasis en el tema de tortura en México, dando a conocer que a dos años de haber lanzado una campaña global para pedir la erradicación de la tortura y otros malos tratos en el país, esos delitos permanecen y, lo peor, agentes estatales encargados de hacer cumplir la ley y mantener la seguridad los utilizan de forma habitual para extraer “confesiones”, fabricar cargos y causar sufrimiento a ciudadanos y ciudadanas.
En su informe titulado “Promesas en el papel, impunidad diaria: La epidemia de tortura en México continúa”, AI destaca que los médicos oficiales (tanto los que examinan a los detenidos después de su arresto como los expertos que llevan al cabo exámenes forenses más profundos), son fundamentales para detectar casos de tortura y otros malos tratos como prueba sustancial para la investigación de estas prácticas ilegales.
“Sobre el papel, México muestra un amplio compromiso de prevenir y castigar la tortura. Sin embargo, esto no se ha traducido aún en unas medidas efectivas para proteger a las personas frente a la tortura y castigar a los responsables.
El gobierno no ha demostrado que la tortura y otros malos tratos se estén abordando adecuadamente para garantizar su erradicación. Cuando se decidió centrar la campaña global de Amnistía Internacional en México, fue precisamente porque se consideraba que México era un país con recursos suficientes a su disposición para implementar metas alcanzables con el fin de hacer frente de manera efectiva a la tortura y los malos tratos.
Hasta el momento, el gobierno no ha reconocido la magnitud del desafío, y tampoco ha emprendido de verdad las acciones necesarias para poner fin a este problema crucial de derechos humanos”, sentencia el organismo.


