La batalla comercial dio un giro inesperado y México salió victorioso: después de 23 años consecutivos de supremacía asiática, el país logró desplazar a China como el principal exportador de productos eléctricos y electrónicos hacia Estados Unidos.
Entre enero y julio de 2025, los envíos mexicanos alcanzaron un valor récord de 103 mil 534 millones de dólares, lo que representó un crecimiento interanual de 34.8%. En contraste, las exportaciones chinas se desplomaron 28.1%, cayendo a 65 mil 455 millones de dólares, de acuerdo con cifras del Departamento de Comercio estadounidense.
Un nuevo punto de inflexión
No se veía un escenario así desde 2001, cuando México ocupó por primera vez la cima en este sector. Sin embargo, ese mismo año China ingresó a la Organización Mundial de Comercio (OMC) y rápidamente arrebató el liderazgo. Dos décadas después, las piezas del tablero cambiaron de lugar: las tarifas arancelarias impuestas por Washington a productos chinos y el empuje del nearshoring jugaron a favor de México.
“De alguna manera, las tarifas adicionales que puso Estados Unidos están haciendo un efecto. Varios fabricantes de productos de cómputo, celulares y electrónicos han empezado a cambiar sus exportaciones desde China hacia países como Vietnam, Tailandia y México”, explicó Gregorio Canales, director de North America Investment Solutions.
La fuerza del sector tecnológico mexicano
El desglose de los números confirma el salto: en productos electrónicos, México exportó 50 mil 313 millones de dólares, un alza de 49.9% anual, mientras que China cayó 36.5%, quedándose en 39 mil 405 millones. En productos eléctricos, los mexicanos crecieron 6.2% para sumar 28 mil 125 millones, mientras los chinos retrocedieron 10.4% hasta 26,050 millones.
El listado incluye bienes de alto valor agregado: computadoras, teléfonos, semiconductores, circuitos impresos, equipo electromédico, capacitores y arneses eléctricos.
La Secretaría de Hacienda subrayó que el 91% de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos corresponde a manufacturas, con un desempeño “sobresaliente en equipo de cómputo y electrónicos, que crecieron 49.0% anual en lo que va de 2025”.
Nearshoring y oportunidad histórica
La estrategia global de relocalización productiva abrió una ventana de oportunidad única para México, al convertirse en socio estratégico frente a las tensiones entre Washington y Pekín.
Para Canales, este avance podría consolidarse si el país da un paso más:
“Nos hemos conformado con la llegada de grandes empresas como Lenovo. Pero falta una estrategia que relocalice proveedores y vincule a las Pymes mexicanas a esta cadena de valor. Ahí está la verdadera tarea pendiente”.
México demostró que puede competir y ganar en un sector de punta. La pregunta ahora es si aprovechará este histórico momento para construir su propia cadena tecnológica y no sólo ensamblar el futuro, sino también diseñarlo.


