(20 de octubre, 2014).- La actual crisis de inseguridad y violencia que vive México, no ha pasado desapercibida ante los ojos de la sociedad internacional, y mucho menos de organizaciones defensoras de los derechos humanos, como Human Rights Watch (HRW), cuyo director ejecutivo para las Américas, José Miguel Vivanco, aseguró que es la peor vivida en el país desde la matanza de estudiantes en 1968.
“La crisis que viene arrastrando México desde el sexenio de Calderón a la fecha en materia de derechos humanos es la crisis más seria que ha enfrentado desde los tiempos de Tlatelolco, especialmente con la culminación de estas desapariciones de más de 40 estudiantes. Yo no conozco un hecho similar en América Latina en los últimos 30 años; y sí, en la historia de México ha habido muchos desaparecidos pero de esta magnitud y en tiempo real, no conozco ningún caso”, afirmó tajantemente el directivo, respecto a la magnitud del problema.
Luego de participar en el seminario de la 70 Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), donde lo acompañaron Catalina Botero, ex relatora y Edison Lanza, Relator Especial de la Organización de Estados Americanos (OEA) Para la Libertad de Expresión, Vivanco se dio tiempo para hablar de los derechos humanos en México, principalmente en los casos de Ayotzinapa y Tlatlaya.
Tal ha sido el impacto generado por los hechos en Iguala, Guerrero, que para Vivanco al igual que para muchos extranjeros la pregunta es la misma: “¿cómo puede ser que unos policías disparen contra estudiantes y que ellos mismos intenten desaparecer a 40 personas? La única explicación es la impunidad. Argumento 1, la impunidad; argumento 2, la impunidad y argumento 3, la impunidad; es la impunidad total”, se cuestiona con un dejo de indignación.
Y es que para el representante de HRW, resulta inusual que se desaparezcan a tantas personas en “tiempo real”, donde los ciudadanos apreciaron el desencadenamiento de los hechos, al igual que familiares y testigos. “Se da la voz de alarma porque coinciden los dos hechos, es decir el asesinato y el secuestro se dan de manera simultánea, y se da la voz de alarma en ese instante”, aseveró, para luego criticar severamente la tardía reacción de cuatro días que tuvo Peña Nieto como jefe de Estado.
En este sentido, refirió que Peña se pronunció –y de forma incorrecta- cuando todo México y muchísimas partes del mundo ya sabían lo ocurrido. “La reacción del Presidente está dirigida con toda claridad a lavarse las manos, pues dice que el gobierno federal no puede sustituir las responsabilidades y obligaciones de los gobiernos de los estados y que esa era una responsabilidad de Iguala, ¡como si esto fuera Guatemala! Creo que el Presidente de la República estaba más preocupado por proteger su imagen y no acercarse a este tema que, como el de Tlatlaya, fue tóxico”, insistió.
Por muy fuerte que pareciera su pronunciamiento, Vivanco no repara en usar tal calificativo y explica por qué: “El actual gobierno considera que los temas de seguridad y los temas de derechos humanos son tóxicos, temas que generan más bien problemas, que dan una imagen de país inseguro, que pueden afectar la imagen y el prestigio del gobierno y que lo mejor es no hablar de ellos y esconderlos debajo de la alfombra”.
Para el representante de HRW el problema es claro, y por ello no se guarda nada: El gobierno de Peña inquieto por su imagen pública. Por ello toma distancia pues creen que de esta forma la población pensará que la crisis sólo de guerrero o el estado en cuestión. “Se lava las manos y deja que se cocinen en su propia salsa”, para él, este es el “pecado original” por el que terminarán pagando un alto precio, como el que su imagen esté sumamente manchada.
Es tan seguro de sus aseveraciones, que incluso insta a que si alguien considera sus afirmaciones como exageradas, únicamente les pediría que les demuestren si es que existe un funcionario de cualquier nivel que en estos momentos se encuentre en la cárcel por desapariciones forzadas, en el periodo de 2006 a 2014.
En torno a las declaraciones de Peña, sobre que México estaba a prueba como Estado con la crisis de Guerrero, manifiesta que la administración federal “tiene una prueba de credibilidad profunda”.
“Este gobierno no ha mostrado el más mínimo interés en estos temas. De las cosas positivas que se han hecho en esta administración está la creación de un fiscal especial de la Procuraduría General de la República para investigar desapariciones, pero le han recortado 60% el presupuesto y no han logrado además ningún resultado con esa fiscalía”, sentencia Vivanco para luego asegurara que el costo es muy profundo y espera que con ello se vean en la necesidad de replantear la situación.