El gobierno de Michoacán destruyó 803 máquinas tragamonedas que habían sido decomisadas en operativos que realizó junto a la Federación. Se estima que las máquinas generaban ingresos ilícitos cercanos a los 10 millones de pesos mensuales.
El gobernador de Morena, Alfredo Ramírez Bedolla, lanzó un llamado directo a los ayuntamientos de la entidad para cerrar el paso a las llamadas “maquinitas” porque se trata de una economía ilegal que, bajo la apariencia de entretenimiento, alimenta al crimen en distintas regiones del país.
Ramírez Bedolla indicó que los dispositivos no solo violan la ley, sino que se imponen a comerciantes mediante amenazas y extorsión, convirtiendo negocios cotidianos en puntos de riesgo para las comunidades. Por ello, pidió a alcaldes y corporaciones municipales sumarse de manera activa a los decomisos y a la aplicación del estado de derecho.
El morenista también alertó que los aparatos continúan apareciendo en farmacias, tiendas de abarrotes y comercios comunes, espacios que posteriormente se vinculan con delitos de alto impacto.
Con el decomiso este jueves de 107 maquinitas en Maravatío, el gobierno michoacano ha asegurado más de 3 mil 400 máquinas tragamonedas en la entidad en los últimos tres años, en acciones coordinadas con fuerzas federales, fiscales y de seguridad.


