(19 de agosto, 2015).- Familiares de Rubén Espinosa, fotoperiodista asesinado el pasado 31 de julio junto con la activista social, Nadia Vera y tres mujeres más: Yesenia Quiroz, Mile Virginia Martín y Olivia Alejandra en un domicilio de la Colonia Narvarte, Ciudad de México, exigieron a Enrique Peña Nieto “esclarecer hasta las últimas consecuencias” el multi homicidio.
Luego de hacer especial énfasis en la responsabilidad del Estado en la protección de la libertad de expresión y el derecho a la información, en un contexto de violencia extrema para informadores, los familiares de Rubén hacen responsables a las máximas autoridades del salvaguardo de su integridad y seguridad, así como la de los familiares de las otras 4 víctimas por feminicidio.
En la carta, dirigida también al Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, los familiares de Rubén exigen que se siga la línea de investigación sobre la actividad profesional de Nadia y Rubén, amenazados directamente por autoridades del gobierno veracruzano, encabezado por Javier Duarte de Ochoa, “siendo ejes fundamentales para garantizar el derecho a la justicia… y reparación de daño para las víctimas”.
También exigen la rendición de cuentas por parte de Javier Duarte de Ochoa, gobernador de Veracruz, estado donde han sido asesinados 14 periodistas desde que éste asumió la gubernatura, ya que “mientras el mandatario advierte a periodistas “pórtense bien”, Veracruz es la entidad más letal para la libertad de expresión: aquí se matan, desaparecen, y agreden a cualquier voz crítica al gobierno local”.
“Rubén Espinosa Becerril regresó al Distrtito Federal tras ocho años de trabajar en Xalapa, Veracruz. El 12 de junio de este año llamó a su hermana para decirle que estaba en la Ciudad de México: “Hubo problemas, está cabrón”-le expresó-.
Rubén con el afán de mantener la seguridad de su familia decía poco; escondía su miedo. Pero actuaba, se movía y confiaba en las organizaciones con las que trabajaba. Al llegar dio entrevistas, habló con quien pudo para protegerse para buscar un camino nuevo lejos del peligro que Veracruz le significaba”.
“Ni ellas ni él merecían ser asesinados. No cuando Rubén se fue al DF buscando salvaguardar su vida de las amenazas que había recibido en el estado de Veracruz por parte del gobierno de Javier Duarte. No, cuando dio aviso a todos los medios que estuvieron a su alcance para advertir a las autoridades federales y capitalinas acerca del riesgo en el que se encontraba. Él pensó que esos gritos de auxilio lo salvarían y sin embargo no fue cobijado por el estado.
No es justo que gente inocente muera”.


