(19 de noviembre, 2014).- Los siete militares acusados de homicidio por lo ocurrido en la bodega ubicada en Tlatlaya el pasado 30 de junio, solicitaron -ante el juez federal que los procesa- un careo con las tres mujeres que se encontraban en el lugar de los hechos, ya que dos de ellas han variado sus declaraciones-
En entrevista con La Jornada, abogados de los elementos del Ejército Mexicano explicaron que se busca hacer caer a las testigos en más contradicciones.
La mañana en que ocurrió la muerte de los 22 presuntos delincuentes, las tres mujeres se identificaron como víctimas de secuestro. Sin embargo, una de ellas se encontraba ahí por ser la madre de uno de los presuntos plagiarios.
Por otra parte, Julia negó ser víctima de plagio y alegó que ella se dedicaba a la limpieza de la bodega.
Sólo una de las tres mujeres afirmó que los soldados sí fueron recibidos a balazos, por lo que se buscará un encuentro con ella.


