Miriam, joven de Guerrero, fue privada de su libertad por más de ocho años después de haber sufrido un parto prematuro ocasionado por un accidente, por ello exige al gobierno mexicano repare el daño.
Miriam tenía 25 años, en noviembre de 2008 cuando subió a un mueble de su casa para alcanzar un libro, éste empezó a tambalearse y la joven cayó al suelo, quedó inconsciente y sufrió un parto prematuro, tenía 5 meses de embarazo; por ello fue acusada de homicidio calificado en segundo grado y puesta bajo prisión preventiva en el penal de Las Cruces, en Acapulco.
Los familiares fueron testigos que en el parto prematuro de Miriam, el bebé presentó un golpe en la cabeza, sin embargo ya en el hospital el cuerpo tenía tres puñaladas, se dio aviso a las autoridades, y llevaron a la joven a los separos, “cuando me llevan a declarar iba en un estado de shock y con mucha pérdida de sangre”, declaró para Reforma.
El encarcelamiento provocó que Miriam tuviera que dejar los estudios en Trabajo Social y lo más importante fue obligada a abandonar a su hijo de dos años, tras ocho años en prisión, el pasado miércoles fue absuelta y liberada debido a que no había pruebas que acreditaran el supuesto homicidio.
Denunció para dicho medio que durante el proceso penal fue víctima de arbitrariedades y malos tratos; a ello se suma que enfrenta una batalla para recuperar a su hijo de ahora 10 años.
Para Miriam nadie le va a regresar el tiempo perdido con su hijo de dos años, por lo que un “lo siento, nos equivocamos” no es suficiente para reparar la vida que pasó tras las rejas y reponer el tiempo perdido.


