Por: Valentina Pérez Botero
Twitter: @vpbotero3_0
Su capital tiene nombre de mujer , Sofía, y lo que crece en las laderas del monte Rodopi, Bulgaria, asegura que toda persona –mujer u hombre- interesada en la rigidez del miembro masculino la encuentre a través de un té de Mursalski.
Se le conoce como búlgaro y la planta, endémica de esa ladera, fue custodiada por el régimen soviético que impidió su recolección y circunscribió sus beneficios a la élite de la Nomenklatura.
Aunque es normalmente conocida por los efectos positivos que causa en la irrigación sanguínea del pene, el té de Mursalitsa (Sideritis scardica) también tiene más de 22 compuestos químicos que la hacen, de acuerdo con médicos de la región, “un regalo de dios” en términos de salud: cobre, hierro, cobalto, selenio, magnesio, potasio, sodio; entre otros.
El recelo comunista sobre la planta sirvió para conservarla, pues apenas fue liberada su cosecha. La espiga verde de 20 a 40 centímetros de alto fue llevada al borde de la extinción. En la actualidad el Instituto de Botánica de la Academia Búlgara de Ciencias han llevado a acabo un proceso de adaptación exitoso de la Mursalitsa a otros terrenos para expandir su campo de cultivo y asegurar su permanencia.


