(05 de julio, 2015).- A decir por el obispo de la Diócesis de Veracruz, Luis Felipe Gallardo, “existe respeto para quienes ostentan y defienden su condición sexual; no obstante, no por ello se tiene que apoyar a sus causas”.
Aseguró que “no debemos ofenderlos, debemos respetarlos, pero decirles: ‘no estamos de acuerdo con eso’; hay todas estas marchas de la alegría gay o no sé cómo se llaman, no debemos de aumentarles el contingente y aplaudir diciendo ‘sí, adelante, tú tienes derecho’, por lo menos no hagamos eso, mejor pidámosle a Dios que entiendan su situación”.
También expresó que “la homosexualidad es resultado de conductas mal entendidas en el ámbito familiar y social del niño y no se trae de nacimiento”; además declaró que, “la ciencia ha descartado que ésta sea una condición adquirida de nacimiento, al referir que no existe evidencia de algún gen o cromosoma que dé a las personas preferencias sexuales diferentes”.
“Todos sabemos porque la ciencia lo ha dicho, pero se lo callan los medios, toda esta gente se lo calla, que la homosexualidad no es producto de la naturaleza, es producto de la conducta de la sociedad, no es de la naturaleza, nadie nace con algún cromosoma de la homosexualidad, nadie nace con un gen de homosexualidad, la ciencia lo ha investigado y no ha encontrado nada”, reafirmó.
Sostuvo que “los esposos que no se relacionan adecuadamente y los niños sin razonar, de uno, dos, tres años, se dan cuenta y empiezan a identificarse con aquello que les conviene, según sienten que les va mejor, si ven que el papá maltrata a la mamá; entonces, no, yo no quiero ser como mamá, y si la mamá maltrata al papá, entonces yo no quiero ser como él”.
A contraposición, el estudio científico más reciente, presentado en el congreso anual de la Asociación Americana por el Avance de la Ciencia, muestra que los genes de al menos dos cromosomas inciden en la tendencia que un hombre tiene para ser homosexual o heterosexual.
El estudio fue realizado en Estados Unidos, sobre una base de 400 hombres homosexuales, que concluyó que la región Xq28 del cromosoma X masculino, y una parte del cromosoma 8 de los hombres, inciden en la orientación básica del sexo.
Un estudio realizado en 1993, mostraba ya que existe una relación hereditaria en la homosexualidad, aunque los científicos aún hoy no explican las causas por las que los cromosomas tienen esta incidencia. Existen en tal sentido pruebas claras que el gen, o los genes de la región Xq28, influyen en la orientación sexual pero con un impacto variable según el individuo.
Recientemente las opiniones de obispos y sacerdotes católicos se han intensificado, a razón de las recientes modificaciones a las leyes, puntualmente sobre el matrimonio homosexual; la Iglesia no solo condena históricamente la homosexualidad sino todas aquellas formas de sexualidad que no tienen su principio y su fin dentro del matrimonio heterosexual, con su primordial función procreadora.


