Ante la ola de violencia que las mujeres mexiquenses sufren todos los días, el municipio de Nicolás Romero comenzó a institucionalizar la perspectiva de género en sus políticas públicas.
Se trata un tema de trascendencia nacional: de común, los ordenamientos de los bandos municipales han sido usados -mayoritariamente- para atacar a la población, amedrentándola y prohibiéndole realizar ciertas actividades en las calles.
En este caso, el de Nicolás Romero es el único bando a nivel nacional que prohíbe y sanciona la violencia de género. No hay antecedente en el país de un bando así.
Así, será posible sancionar económicamente las conductas de violencia de género; a los agresores se les impondrán multas que van desde una hasta 20 unidades de medida, o de 20 hasta 36 horas de arresto administrativo, según sea la falta.
Entre las conductas a sancionar, destacan:
-Asediar de forma lasciva cualquier persona sin su consentimiento.
-Propinar golpes que no causen lesión a una persona por razón de su sexo.
-Actuar de forma abusiva.
-Destruir bienes patrimoniales.
-Condicionar, insultar o intimidar a la mujer que alimente mediante lactancia en espacios públicos.
Armando Navarrete, sería el primer alcalde de Nicolás Romero que pone en marcha medidas efectivas para terminar con este doloroso e indignante mal.
Este bien podría ser el primer paso para la construcción de políticas públicas que aseguren el derecho inalienable de las mujeres a una vida libre de violencia.
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