“Los niveles de corrupción alcanzados en México, han generado una crisis en la imagen del sector público y un descrédito social que puede poner en riesgo la estabilidad de la democracia.
Al llegar al límite tras muchos años de complacencia y de omisión en el combate a la corrupción, se han agotado los espacios para la pasividad y el aplazamiento”, declaró, el titular de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), Juan Manuel Portal.
Lo anterior, durante el encuentro sobre el Sistema Nacional Anticorrupción organizado por la ASF con funcionarios de gobiernos estatales, Portal dijo que el principal daño que genera la corrupción es la falta de credibilidad social en las instituciones.
Así mismo dijo que existe un escepticismo del ciudadano frente a las opciones que se le presentan, pues” se visualiza la solución de los problemas públicos más como la búsqueda de resultados simbólicos en lo inmediato que la aplicación de medidas que ataquen la raíz de los males que aquejan a la sociedad”.
Según sus datos, la ASF, ha presentado 700 denuncias de hechos ante la Procuraduría General de la República (PGR), pero reconoció que, “esto conlleva procesos penales muy largos”. Sin embargo, confió en que con la entrada en vigor del SNA y la incorporación de los juicios orales, los plazos para resolver estas demandas penales se reduzcan sustancialmente.
Portal subrayó que el Sistema Nacional Anticorrupción ‘‘es una gran oportunidad, porque si la actual crisis respecto de la imagen del sector público en México no es atendida debidamente, esto podría conllevar riesgos considerables para la estabilidad de la vida democrática’’.
Además dijo, que está claro que los servidores públicos ya deben acostumbrarse a coexistir con un permanente escrutinio de su desempeño, pues ‘‘rendir cuentas ya no será una opción, sino la única manera de conducir nuestra gestión como parte del aparato gubernamental’’.
Y agregó: ‘‘El servicio público en la actualidad requiere de una visión distinta a la que usualmente se tenía. Quien trabaja en el gobierno no puede aspirar a tener una vida ostentosa ni buscar pertenecer a una élite. Los ciudadanos demandan funcionarios con la sensibilidad suficiente para hacer propios los problemas que aquejan a la mayoría, entre ellos el impacto que tiene la corrupción en la vida diaria de la sociedad’’.


