(28 de enero, 2016).- La desaparición de los cinco jóvenes en Tierra Blanca, Veracruz ha traído consigo a la memoria el clima de inseguridad que se vive en México, así como la impunidad que la rodea ya que los 43 normalistas de Ayotzinapa siguen desaparecidos y “no aprendimos la lección” externó la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH)
Al presentar su informe anual de labores, el ombudsman Luis Raúl González Pérez enfatizó que “los costos de las lecciones no aprendidas son muy altos. No podemos eludir o voltear la cara a la realidad que tenemos, es nuestra responsabilidad empezar a transformarlas”.
González recordó que la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa movilizaron a la ciudadanía nos indignó y movilizó ante la barbarie” generada por “el vínculo funesto” de autoridades y el crimen organizado, pero ahora el caso de Tierra Blanca “nos hace cuestionarnos sobre nuestra capacidad para aprender del pasado, y si efectivamente queremos y podemos superar nuestras diferencias y omisiones”.
También reprocho sobre la ineficiencia de las instituciones del estado mexicano y apuntó que en México se vive una coyuntura en donde la ciudadanía elegirá permanecer con este gobierno o se organizará para cambiar las cosas.
“Día a día los mexicanos convivimos con la debilidad del estado de derecho, la impunidad, la corrupción, la inseguridad y la violencia, la colusión de autoridades con el crimen organizado y condiciones de verdadera indefensión ante los abusos de poder y las acciones delictivas”.
La historia de la desaparición de los jóvenes en Veracruz reaviva el recuerdo de Iguala, ya que familiares de los cinco desaparecidos mostraron un material audiovisual de dos minutos y medio, en el que se muestra una camioneta de la Policía Estatal pasando por la carretera antes de las 11 de la mañana del pasado 11 de enero.
Tiempo después se ve a la misma patrulla, con varios policías a bordo, que sigue al vehículo Jetta blanco (en el que viajaban los muchachos) que, según lo notificado por las autoridades a las familias, ya era conducido por un efectivo.
A continuación la camioneta pasa nuevamente sobre la carretera, pero ahora va por adelante, mientras que el vehículo lo sigue varios metros atrás; se presume que en estos momentos los cinco jóvenes ya habían sido entregados a alguien y los policías se dirigían a deshacerse del vehículo.


