Durante su conferencia matutina de este miércoles, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ofreció una profunda reflexión sobre el concepto de democracia en México, alejándola de una interpretación puramente electoral para situarla en el terreno de los derechos sociales y el acceso equitativo a servicios básicos.
La mandataria subrayó que la democracia debe entenderse bajo su definición literal: “el poder del pueblo”. Sin embargo, enfatizó que este poder no es real si el acceso a la educación, la salud y la salud mental sigue restringido a grupos minoritarios.
“Democratizar significa que llegue a todas y a todos. Que no sean las élites quienes tengan acceso, porque eso se llama privilegio, no se llama derecho”, afirmó contundente.
Para la jefa del Ejecutivo, la historia de México es la historia de una lucha por la justicia social. Bajo esta premisa, sostuvo que no puede existir una verdadera democracia sin la garantía de los derechos sociales fundamentales.
El bienestar y la “felicidad del pueblo”
Sheinbaum vinculó esta visión con el proyecto político que encabeza, señalando que el objetivo final de su administración es el bienestar, término que —adelantó— será el eje central de la próxima cumbre internacional que México busca facilitar.
Retomando el pensamiento histórico de José María Morelos y Pavón, la presidenta recordó que el fin último de cualquier gobierno debe ser la felicidad de la gente.
“Esa es nuestra convicción”, puntualizó, señalando que el concepto de “bienestar” es lo que define su proyecto de nación y lo que diferencia su gestión de modelos anteriores donde imperaba el privilegio sobre el derecho.
Tras sus declaraciones, la mandataria fue cuestionada sobre diversos sucesos ocurridos en el país durante su reciente ausencia, abriendo la puerta a una sesión de preguntas enfocada en la estabilidad política y los retos de seguridad que enfrenta la administración en el contexto actual.


