Opacidad en ‘discusión’ de leyes energéticas sólo presagia opacidad en su aplicación

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(17 de junio, 2014).- Entre violaciones al reglamento, retirada de las “dizque” discusiones o debates, criticadas situaciones de apoyo y mayoriteo, van aprobándose las leyes secundarias de la reforma energética con la votación en favor del Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), los cuales para, que no se diga que fueron excluidos totalmente, les envían a los de la izquierda correos, mensajes, correspondencia en la que les dan a conocer los beneficios de lo que han ido aprobando. Tan reprochables son estas ausencias como las formas y ni qué decir del fondo. Ya desde ahora puede asegurarse lo que sucederá en el futuro con las determinaciones tomadas porque si en el presente no rinden información clara, certera, que dé números y porcentajes del conocimiento público para aplicarse a cualquier tipo de inversión, la opacidad que reinara cuando se firmen contratos y veamos el establecimiento de las empresas del ramo trabajando, será mayúscula y permaneceremos calculando el acumulado de daños al país y sus ciudadanos.

Son tales las fatalidades que pueden sobrevenir que se presentan argumentaciones similares entre la izquierda y Diego Fernández de Cevallos, lo cual podría considerarse hasta hace muy poco tiempo algo menos que imposible. Una de ellas radica en la adquisición que habrán de hacer de tierras. Unos y otro demandan la protección de los derechos de los propietarios ya que “se pasará de un régimen de propiedad nacional a otro privado, que implicará un despojo de la tierra en los procesos de concentración, lo que puede traer consecuencias sociales incalculables, como el desarraigo de pobladores, la ruptura del tejido social, la aparición de fuerzas armadas privadas en las compañías internacionales y cacicazgos locales, injusticia y exacerbación del resentimiento social”, aseguran los del PRD.

Conocido como “el jefe Diego”, el panista asegura que de no asegurárseles “justicia y negocio, serán incontables los “Atencos”. A su pobreza no debe sobrevenir su exclusión. La propuesta que existe debe ser sustancialmente mejorada. Si desde el principio reciben, sin perder la propiedad de su tierra, un ingreso que nunca han visto en su vida y cobran, además por tiempos y utilidades, serán los mejores promotores de la inversión. Y por favor que no se nos diga que así no será negocio para los inversionistas”. En el primer punto se presenta un escenario, en el otro una opción. Y, para el primero, lo más seguro es que de negarse a vender los campesinos, las tierras sean expropiadas por el Estado y después rematadas a quienes serán sus nuevos propietarios a un precio, si acaso, un centavo más caro que el pagado al momento de dictaminar el uso preferente que les darán. No hay que olvidar que se está a un tris de hacer realidad que pueden escriturarse a nombre de extranjeros todos los terrenos adquiridos en México, incluyendo playas y zonas fronterizas.

Es este un punto que se ha presentado un tanto claro en lo que respecta a las acciones y las consecuencias, y que no dejaron de contemplar en su debate los partidos acostumbrados al aplastante mayoriteo. Sin embargo y en este renglón como en prácticamente todos, la verborrea, el discurso, las ambigüedades están a la orden del día. Se han aprobado ya un número de leyes secundarias y seguimos sin conocer porcentajes, números, requisitos que habrán de ser impuestos tanto para el establecimiento como para la contratación de trabajadores. No hay nada que se le informe a los ciudadanos al respecto y sigue prevaleciendo el esquema “de acuerdo al sapo, será la pedrada”.

La inexistencia de porcentajes fijos en pagos de renta petrolera, de costos y precios mínimo y máximo en la distribución de la energía eléctrica, porcentajes de pago de impuestos, reinversión de utilidades e incluso la participación de los dueños de la tierra en las ganancias obtenidas, etcétera, así como una reglamentación que de no cumplirse llevaría a la cancelación de cualquier acuerdo, se hace presente, con todo lo que ello implica, la fórmula que evita poder confiar en toda la palabrería vertida sobre los supuestos beneficios que se recibirían. Un día revelan que la totalidad de la renta petrolera se le quedará al Estado y al siguiente sólo es el 85 por ciento y más adelante ya nadie sabe porque hay una fórmula de cálculo que contempla desde la inversión, hasta el número de barriles extraídos, los costos de operación y luego ya se verá.

En el entrelineado, en las interpretaciones de sus dichos, el fondo es escalofriante. Hablan de la posibilidad de que lleguen guardias privadas a las empresas extranjeras cuando, dadas las condiciones de seguridad que privan en el país eso puede darse por hecho. No solo será en las tierras en donde se genere la energía eléctrica, sino en las costas, en los mares, en donde habrá de establecerse una amplia zona reservada a la cual no tendrán ingreso ni las autoridades mexicanas. Si se piensa que los que pongan en este suelo miles de millones de dólares a sabiendas de la existencia de los cárteles de la droga más sanguinarios de América, lo harán confiando en los sistemas de seguridad y en las corporaciones policiacas y militares nacionales, están equivocados y tan es así que se prepara la documentación y los permisos para la operación de quienes habrán de encabezar los grupos de cuidado de instalaciones y de supervisión de personal.

Un esquema se presenta lo suficiente rebuscado para crear la confusión necesaria que lleve, que permita la adjudicación de lo que se quiera acoplándolo, supuestamente, a la ley. “El objetivo es generar esquemas que permitan favorecer relaciones virtuosas, que se protejan los derechos de las partes, que el desarrollo del sector energético genere sinergias con el desarrollo regional, y que se garantice una distribución equitativa de beneficios”. ¿“Relaciones virtuosas en los negocios”? Virtuoso o virtuosa se aplica a la persona que tiene habilidades especiales para tocar un instrumento musical; al que tiene cualidades morales consideradas buenas; a los buenos, íntegros, bondadosos, indulgentes, benévolos, caritativos, misericordiosos, a los castos y puros; O sea que ¿seremos los burros que tocaban flauta? O, ¿esta es otra de sus grandes burlas?

 

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