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Para nosotros la duda sigue; respaldaremos los resultados de equipo argentino y ningún otro: esposa de Julio César

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(12 de julio, 2016. Revolución TRESPUNTOCERO).- La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) informó que el rostro de Julio César Mondragón Fontes -estudiante normalista de Ayotzinapa, asesinado en los hechos de Iguala- no fue desprendido por acción humana, su ausencia, indicaron durante una conferencia de prensa, fue producto de la intervención de “fauna depredadora” propia de la zona donde el cadáver fue dejado, en este caso probablemente canes y roedores.

En las conclusiones de sus peritajes sobre el caso, dijo José Trinidad Larrieta, director para el caso Iguala de la CNDH en la presentación de los resultados dados a conocer la mañana del lunes, el organismo nacional concluyó de manera contundente que este desprendimiento sufrido por la víctima ocurrió durante las horas en que el cadáver de Julio César estuvo expuesto a la intemperie, es decir, entre las 00:45 y 02:45 horas del 27 de septiembre de 2014 hora en que se estima ocurrió su muerte, y las 9:00 horas en que las primeras autoridades acudieron al lugar.

Por otra parte la causa de muerte, detalló Trinidad Larrieta, fue producto “de la inmediata y súbita afectación del bulbo raquídeo provocada por el traumatismo craneoencefálico, afectación que produjo, a su vez, paro cardiorrespiratorio”, todo esto en el mismo lugar donde fue hallado el cadáver. En este sentido el documento detalla: “se concluye que la causa de la muerte de Julio César Mondragón Fontes fue un traumatismo craneoencefálico producido por objeto de tipo contundente, bordes romos, con extremo angular.

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“Con la segunda necropsia se corroboró radiológicamente que no existió en cara y cráneo trayecto de proyectil disparado por arma de fuego como lo había considerado el perito en Medicina Forense del GIEI (Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes). La peritación de la CNDH también excluye la posibilidad que una bala de fusil alemán de asalto G36 se hubiera utilizado para asesinar a Julio César Mondragón, como se menciona en el documental “Exportaciones Mortales” del cineasta Daniel Harrich.

“El Dictamen Médico Forense y Criminalístico de la CNDH también confirmó que la pérdida de tejido de la cara y cuello fue producto de la intrusión de la fauna depredadora del lugar, facilitada por la previa destrucción de la piel del rostro, consecuente a los múltiples traumatismos (entre ellos, la fractura de 13 de los 14 huesos de la cara) sufridos en esa región de la cabeza y la presencia de líquido hemático”.

“Dicha acción de depredadores se demuestra con la presencia de surcos, rayados y “arañazos” observados en el hueso frontal y en el borde inferior de la estructura de la mandíbula (…) la ausencia de marca en los huesos del cráneo y cara de Julio César, que en todo caso dejaría indefectiblemente la acción de un objeto filoso o cortante al momento de incidir los tejidos blandos, descarta la posibilidad de que el desprendimiento de piel del cráneo y cara de la víctima se haya hecho de manera intencional por acción humana”.

Según la investigación de la CNDH otra prueba científica que Julio César no sufrió el desprendimiento de su rostro en vida como acto de tortura, es que de haberle quitado la piel en vida la ropa de Julio César se habrían manchado de sangre, “lo que no ocurrió como se observa en las imágenes gráficas tomadas al cadáver en las que se aprecian las ropas que vestía”.

Discrepancias persisten

Aunque la CNDH precisa en su informe que “la conclusión de la CNDH estaría resolviendo la controversia surgida y aclarando la contradicción presentes en las dictaminaciones existentes, respecto a la naturaleza del agente causal de la pérdida de piel en la cara y cuello de Julio César Mondragón Fontes” para la Procuraduría General de la República (PGR) y el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) no coinciden y así lo detalla el mismo documento.

José Trinidad Larrieta dijo que una vez que la Comisión tuvo noticias que los equipos periciales del EAAF y de la PGR estaban concluyendo sus respectivas dictaminaciones, procuró sesiones de trabajo con ambos grupos.

“A diferencia del dictamen emitido por la CNDH que abarca aspectos médico forenses y criminalísticos, el de los equipos del EAAF y de la PGR sólo atiende la parte médico–forense. En todo este tiempo, los peritos de la CNDH intercambiaron puntos de vista con sus homólogos del EAAF y de la PGR, se conciliaron algunas posiciones y en unos aspectos se mantuvieron sus propios criterios.

“Respecto a la causa de las lesiones que presentó en cara y cuello el cadáver, inicialmente hubo algunas discrepancias. El equipo de peritos de la CNDH, desde un principio, fue concluyente en señalar que la pérdida de tejido de la cara y cuello de Julio César Mondragón fue producto de la intrusión de la fauna depredadora del lugar, producida en una etapa post mortem. Originalmente, el EAAF consideró que las lesiones en esa parte del cuerpo se debían a la utilización de un objeto cortante y a la depredación de la fauna del lugar. Por su parte, los peritos de la PGR estimaron en un principio que las lesiones fueron realizadas con instrumento cortante, ante mortem”.

En sesiones de trabajo realizadas del 10 y el 14 de junio de 2016, como resultado del aporte de los peritos de la CNDH, los grupos de especialistas del EAAF y de la PGR reconsideraron y modificaron sustancialmente algunas de sus estimaciones y ambos organismos coincidieron con la CNDH que en el desprendimiento de piel del rostro y del cuello intervino la fauna depredadora.

El EAAF determinó la imposibilidad fáctica de demostrar que en dos puntos a cada lado de la base del cuello, en una extensión de escasos 7 centímetros aproximadamente, el borde pudiera ser consecuente a la utilización de un instrumento cortante en etapa post mortem, con lo que puede establecerse que, “en esencia, el EAAF, al no encontrar evidencia de acción humana, coincide con la determinación de la CNDH”.

Sobre la discrepancia con los peritos de la PGR, que señalaron “tres pequeñas zonas” del cuello con heridas por un instrumento filoso, a criterio de los expertos de la CNDH, carece de base técnica y científica. La lesión en esas tres pequeñas zonas no se corresponde con la utilización de un objeto cortante o filoso pues sus bordes no son nítidos, lisos, ni definidos, por el contrario, se trata de bordes anfractuosos o irregulares, propios de la acción de la fauna depredadora, preciso José Trinidad Larrieta.

“A juicio de los peritos de este organismo nacional, el método utilizado por el grupo pericial de la PGR para definir su postura no fue el más adecuado (…) No obstante lo anterior, este organismo nacional es respetuoso del trabajo llevado a cabo por los peritos del EAAF y de la PGR y de sus opiniones”, precisó Trinidad Larrieta.

Exigen abrir causa penal por tortura

La investigación de la CNDH sugiere que debido a la evidencia de tortura a la que fue expuestos Julio César –su cuerpo presentó 64 fracturas en 40 huesos de cráneo, cara, tórax y columna vertebral y 13 de los 14 huesos de su cara- la CNDH informó que se solicitó a la Procuraduría General de la República (PGR) una investigación exhaustiva, profunda; del caso para deslindar responsabilidades por este delito.

“La investigación de la CNDH apunta a que en la tortura y homicidio de Julio César participaron al menos 11 presuntos delincuentes, entre miembros de la Organización Criminal ‘Guerreros Unidos’ y elementos de la Policía y Seguridad Pública de Iguala (…) Se ha propuesto también a la PGR que, en su caso, consigne por el delito de tortura a quienes están siendo procesados por el homicidio de Julio César Mondragón Fontes”, dijo José Trinidad quien fue el único expositor del documento.

Peritos argentinos mantienen sospechas

Casi diez horas después de la presentación del informe de la CNDH, el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, representante legal de Marissa Mendoza, esposa de Mondragón, difundió un comunicado con los resultados del EAAF los cuales coinciden en casi todos los puntos con el de la Comisión, excepto en el hecho de descartar totalmente que el rostro de Julio César haya desaparecido producto de la acción de la fauna.

“En cuanto a causa de muerte la conclusión alcanzada por peritos del EAAF es que la muerte se produjo como consecuencia de traumatismo craneoencefálico por instrumento contundente (…) No se encontraron lesiones compatibles con el paso de proyectil de arma de fuego”.

“La cara presenta también multitraumatismo de tipo contundente severo. La herida en el cuello que se  difundió  ampliamente en medios  de comunicación en opinión, del EAAF presenta por un lado huellas de actividad de fauna  como señaló la primera necropsia, pero  también presenta áreas con sospecha de intervención de instrumento cortante”.

Finalmente el documento emitido por el EAAF dictaminó que “lamentablemente, a más de un año después de su fallecimiento y enterramiento, y luego de diferentes intervenciones médico forenses realizadas después de su fallecimiento, los restos ya no se encuentran en las mismas condiciones para su examen que en septiembre del 2014 cuando sucedió el homicidio y no nos permite ahondar con mayor detalle en este aspecto”.

La verdad aún no se sabe

Marissa Mendoza Cahuantzi, viuda de Julio César, opina para Revolución TRESPUNTOCERO sobre el informe pericial de la CNDH, “nosotros como familiares respaldamos los resultados de nuestros peritos, el Equipo de Argentino de Antropología Forense (EAAF). Porque nosotros como familiares es lo que vamos a respaldar, nosotros pedimos que se hiciera esta nueva necropsia.

“Si las autoridades hubieran hecho desde un principio bien su trabajo todo esto se hubiera podido evitar. La verdad las imágenes a simple vista nos pueden decir que Julio César fue torturado, masacrado, golpeado hasta la muerte. Ahorita vamos a respaldar los resultados del equipo argentino”.

Marissa coincidió con los resultados del EAAF, sin dar mayores detalles comenta que la duda sigue, “reconocer el cuerpo con base a un dictamen de genética y la nueva necropsia, es el primer paso para saber que era Julio, todo este proceso es la primera parte. Faltan muchas cosas por hacer. Muchas cosas por investigar. La justicia tiene que llegar y vamos a seguir en búsqueda de ella. Los resultados de PGR y EAAF son otros, existen discrepancias…para nosotros: la duda sigue”, sentenció Marisa.

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