(19 de junio, 2013).- El pasado 25 de febrero la Junta de Coordinación Política del Senado de la República, presidida por Jorge Luis Preciado Rodríguez, emitió el acuerdo por el cual se constituyó la Comisión de la Familia y Desarrollo Humano que funcionará en las LXII y LXIII legislaturas. Con pomposa celebración y recalcitrantes declaraciones sobre la familia y los derechos de las parejas homoparentales y las mujeres, por parte de Preciado y José María Martínez Martínez, presidente de la novel comisión, ésta se instaló y entró en funciones el 12 junio.
Ese día, Preciado defendió su concepción de la familia señalando que: “es muy importante que la legislación nos ayude a resolver de manera integral el concepto que se está perdiendo en la sociedad, y hay que decirlo con todas sus letras, hay grupos que salen y se manifiestan y buscan legislación a su favor; y hay gente que no se manifiesta, que está a favor, pero no lo dice y a veces pareciera que nos da vergüenza salir a defender un concepto como es el concepto de la familia; pareciera que estamos fuera de onda, fuera de moda y somos mayoría.
Previamente, su homólogo José María Martínez declaró: “La familia desde ese concepto de los lazos naturales que han predominado a lo largo de la historia y ha resistido embates de modas y tendencia […] y discúlpenme mi atrevimiento, en términos de la familia, y hoy algunos estados, en concreto el Distrito Federal, ha ido más allá, ha ido incluso a través de modas, tendencias, tratando de adoptar este modelo de familia, sin que ello nos signifique a la mayoría de los mexicanos”.
Ante estas declaraciones es posible preguntar ¿cuáles son los puntos en los que consideran que la mayoría de la población los apoya? José María Martínez esbozó una posible respuesta, al señalar que “tenemos que cerrar la puerta ya a algunas entidades o algunos políticos que están pensando más en modas y en tendencias o incluso que nos han llevado a pensar en la muerte. Tenemos que trabajar en políticas que fortalezcan la familia, a la mujer y también a nuestros jóvenes. No queremos el aborto”.
Con broche de oro, Preciado cerró afirmando durante el conocido “chacaleo” de la prensa: “El PAN está a favor de la vida desde la concepción hasta la muerte natural, es un principio fundamental de la doctrina demócrata cristiana que sostiene el Partido Acción Nacional, partiendo de un principio fundamental, que es la democracia como forma de vida y como forma de convivencia, y cristiana, por el principio de que somos cuerpo y alma, y se puede decidir sobre el cuerpo, pero no se puede decidir sobre el alma de las demás personas.[…] la madre es el vehículo que se utiliza para llegar a ver la vida, entonces no puede disponer de la vida de otro ser humano que está viviendo dentro de ella”.
Como si esto no fuera suficiente, el 17 de junio, José María Martínez declaró que los lazos naturales son “aquellos que conforman mamá, papá […] el concepto de familia nuclear”. A lo que agregó curiosas definiciones como “la familia es ese ecosistema natural que permite defender la vida y también la libertad”.
En el mismo contexto, aseguró que las organizaciones que trabajaron por la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) “atentan en contra de la vida, estoy completamente convencido de eso, es la convicción del PAN, y en eso soy congruente”, y remató su posición afirmando que “tenemos que trabajar en que a una mujer no se le discrimine y se le respeten los derechos”.
Ante la insistencia de su interlocutor, el senador exclamó que la familia homoparental “no es una familia, tenemos que ver [el tema de] que adopten, hay que ver por los derechos del niño, se afecta su propia identidad de género”. Su intervención culminó cuando señaló que “es una aberración decir que hay niños homosexuales”, “¿niño homosexual?”
Las consecuencias de las afirmaciones del político panista son preocupantes, si lazos naturales de los que habla refieren a la conformación de parejas heterosexuales, ¿entonces, la homofobia debe ser entendida como una consecuencia natural?
En efecto, al trasladar el discurso político al orden de la naturaleza se revitaliza el añejo discurso del determinismo biológico para avalar las desigualdades sociales y políticas.
Los argumentos de estos “representantes” parecen un intento fallido por el retorno a las arcaicas sociedades bíblicas que tanto añoran algunos miembros de la iglesia católica, institución que ha ignorado los casos de millones de niñas y niños víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes a quienes, además, se les ha protegido para evitar ser juzgados penalmente.
¿Cómo procurar la no discriminación, y el respeto de los derechos humanos y legales conseguidos por las movilizaciones sociales, cuando desde el mismo Congreso se conforma una comisión presidida por detractores de los mismos?
En el caso de las mujeres, esas movilizaciones han logrado reconocer como un derecho la soberanía sobre su propio cuerpo. Tanto defensorxs como detractorxs de la despenalización del aborto utilizan como argumento lo traumático que éste puede llegar a ser a partir de la idea de un mítico instinto maternal ineludible para todas las que tienen un útero. Las mujeres debemos negarnos a ser concebidas como menores de edad, para tomar una decisión de suma importancia sobre la interrupción de un embarazo.
La misma Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH), por otro lado, ha manifestado que el concepto de familia no puede reducirse a un modelo heterosexual y ligarse con el vínculo del matrimonio.
Tal como lo refirió la senadora perredista Angélica de la Peña, el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (COCEDAW, por sus siglas en inglés) “externó al Estado Mexicano concretamente su preocupación por que ‘las enmiendas introducidas en las constituciones locales que protegen la vida desde el momento de la concepción hayan puesto en peligro el disfrute por la mujer de su salud y derechos sexuales y reproductivos’”.
Decir que las mujeres son un “vehículo”, “cuasi incubadoras, sustantivo cosificador y peyorativo, denota una falta de respeto a nosotras las mujeres, debo recordarle que no somos objeto sino sujetas de derechos”, externó De la Peña a Preciado, quien se abstuvo de contestar a las familias homoparentales y feministas que lo increparon.
La familia tradicional, un mito: Marcela Lagarde
Para la académica mexicana y representante del feminismo en Iberoamérica, Marcela Lagarde, es importante resaltar que “en nuestro país hemos avanzado muchísimo en legislación, en conciencia, la mayor parte de las personas allá fuera y acá dentro (Senado) somos diversas. En este país no hay esas familias que nos cuentan, eso no existe, esos son mitos”.
Las familias “han ido evolucionando y afortunadamente se ha ido construyendo una legislación para garantizar esa diversidad y me parece que el criterio que debemos usar siempre es el de la igualdad, en nuestro país la igualdad es un principio rector y aspiramos a la igualdad entre todas las familias, entre todo tipo de matrimonios, la igualdad para niñas y niños nacidos en ámbitos diversos”.
Los derechos más progresistas que tiene nuestra Constitución son producto de la movilización ciudadana “que tanto trabajo nos ha costado a tantas personas, los avances en la no discriminación, en la igualdad, en la justicia lo que generan son bienestar en las personas”, señala la impulsora de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLV).
Pero en cambio “la eliminación de derechos, el no reconocimiento de derechos humanos y la imposibilidad de gozar de ellos, genera un sufrimiento terrible en las personas, nosotras estamos por una experiencia de vida distinta, garantizada, sin violencia, solidaria y ese es el país que estamos construyendo”, expresa Lagarde, autora de Los cautiverios de las mujeres. Madresposas, monjas, putas, presas y locas.
Las posiciones contrarias a los derechos humanos y legales “son obvias, tendría que haberlas, porque hay mucha gente reaccionaria, desde luego que son minoría, pero representan a instituciones muy fuertes como es la Iglesia católica –yo no quisiera irme al resto del mundo– pero en este país ha causado estragos a las mujeres, convirtiéndolas en pecadoras. Toda esa construcción contra la libertad de las mujeres, es parte de lo que tendremos, con justicia, eliminar en este país”.
La cosificación de las mujeres, como su reducción a un “vehículo” de la vida obedece a la concepción de las mujeres “como esas madres absolutas, obedientes, sumisas, cuidadoras hasta la ignominia, esas esposas, también, cuidadoras de todo lo que hagan sus aguerridos machos esposos o hijos”.
La Comisión de la Familia y Desarrollo Humano, representa un agravio a los logros obtenidos en materia de no discriminación y respeto a los derechos ciudadanos, “tenemos que ver cuál es el propósito de la comisión, sus documentos constitutivos. Si fuera una comisión que estuviera dispuesta a llevar a la práctica el respeto a la diversidad de las familias ahí se podrían expresar todo tipo de opiniones”.
Pero también aclaró que “no podemos ir atrás en los derechos humanos y menos en una institución republicana como es el Senado. El senado tiene que ir como debe ser tiene que proteger en todo el país y garantizar la vigencia de todos estos derechos de carácter fundamental. Una comisión que atenta contra ellos, es anticonstitucional y espero que lo puedan mostrar como lo han hecho las compañeras”, mediante la legalidad.
Reacciones de la sociedad organizada
Para el 19 de junio se planea una protesta en contra del Comisión de la Familia y Desarrollo Humano a las 12:30 horas frente al Senado de la República, mediante los hashtag #DiscriminaciónHechaComisión, #AbortoLegal, #TuComisiónDiscriminaMiFamilia, #TuComisiónNosDiscrimina, se invita al público asistente a llevar fotos de sus familias, en contra de la “imposición del modelo de familia tradicional y maternidad obligatoria”.
Asimismo el Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales S.A. (CEAS) manifestó su rechazo total “a que el Senado de la República avale el trabajo de senadores y senadoras que anuncian acciones encaminadas a revertir avances legislativos a favor del derecho a decidir de las mujeres y del colectivo lésbico, gay, bisexual, transgénero e intersexual (LGBTI), que han logrado en los últimos años acceder a derechos, entre ellos: la interrupción legal del embarazo y la unión civil entre personas del mismo sexo, con la posibilidad de adoptar en pareja”, mediante un pronunciamiento que puede ser consultado aquí.
Además de las denuncias realizadas por familias homoparentales, entre ellas la queja ante la Comisión de Derechos Humanos interpuesta por el matrimonio de Olivia Rubio Rodríguez y Yania Elda Córdova Escobar, para que emita una recomendación “por los hechos violatorios de nuestros derechos humanos por parte del Senado de la República”; se creó la petición en línea para exigir la disolución de la Comisión ordinaria, que puede ser firmada en este enlace.



