(03 de febrero, 2015).- Buscar en la negligencia. El 29 de enero de 2015 se suma a las fechas por recordar (por doler): una explosión en el Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa dejó decenas de heridos…muertos, entre éstos había bebés. Pasado el incidente, familiares de los internos emprendieron una búsqueda incansable para hallar a sus hijos/sobrinos/hermanos.
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Gabriela Cruz García tuvo a una hija antes de tiempo y justo dos semanas después ocurrió el incidente. Las circunstancias del parto ocasionaron que no se hiciera el proceso regular de registro, pues la bebé aún estaba en incubadora.
7:30 am. México ya estaba conmocionado por la explosión: Gabriela y Roberto corrieron a Cuajimalpa a buscar a su hija, pero nadie daba respuestas.
Será que en este país somos los ciudadanos que no tenemos quien nos escriba. Nadie sabe cuántas lágrimas son necesarias para que las autoridades volteen a ver el sufrimiento: un día serán los padres de Ayotzinapa y al siguiente, Gabriela y Roberto.
Horas. En Cuajimalpa no cesaban las labores de rescate y a pesar de ello, pocos eran los que sabían el paradero de sus familiares. Sin embargo, el reporte de Locatel con la ubicación de los heridos fue lo que llevó a Gabriela y Roberto a iniciar una búsqueda imparable.
7:00 pm. A la sala de espera del área de urgencias del Hospital ABC Santa Fe entró una joven pareja, que buscaba a su bebé… Los dejaron pasar a reconocer a los dos menores que aún estaban sin identificar, pero ninguno era Cruz García; no obstante, les realizaron las pruebas de ADN correspondientes.
Buscar en la negligencia: “la culpa es de ustedes”
29…30… de enero. Después de no encontrar respuestas en el ABC Santa Fe, Gabriela y Roberto se trasladaron al Hospital Pediátrico de Legaria, pues decían que ahí había dos bebés sin identificar aún. En éste les dijeron que debían solicitar un permiso en el Ministerio Público (MP) para poder ingresar a reconocer a la menor.
En la agencia MI-H2 del MP, les dijeron que no era posible que les permitieran ver al infante de Legaria porque ya había sido identificado. “Saben qué, van a tener que ir a Coyoacán a que les realicen las pruebas periciales porque la culpa es de ustedes, porque la bebé no trae algo que compruebe que son los padres”, indica el encargado del área.
Roberto responde que ya les han realizado las pruebas de ADN, pero el MP insiste en que tendrán que ir a Coyoacán. “Esperen, entonces”…
En tanto, los familiares ahí presentes, todos en situaciones similares a las de Gabriela, explican que sus hijos no tenían brazalete de identificación porque el hospital no se los colocó. “Sí, nos dijeron que podemos demandar al hospital por no colocar el brazalete de identificación”, señala Roberto.
¿Cómo se espera la muerte?
Después de horas de espera, sin dar mayor explicación más que “la menor de Legaria ya fue identificada”, llevaron a Gabriela y Roberto a la Fiscalía Desconcentrada de Investigación Miguel Hidalgo. En ésta les dijeron que debían esperar a las pruebas periciales.
Las explicaciones de las autoridades se limitaban a decir que la bebé de Legaria tiene más de dos semanas de nacida, así que no coincidía con las características. En cambio, “hay una bebé en el SEMEFO —Servicio Medico Forense— que tiene quince días de nacida, puede ser ella…”
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La madrugada del 30 de enero, Roberto y Gabriela tuvieron que ir al Instituto de Ciencias Forenses de la colonia Doctores para verificar si el cuerpo de la menor que se encontraba ahí, era de su hija.
Será que nadie sabe cuántas lágrimas se deben acumular para esperar la tragedia, pues en este país se hace agonizar antes de dar el dictamen final. Será que el llanto de unos jóvenes padres no bastan para decir el dolor.
“Parece que sí es nuestra bebé”, repetía Gabriela. Ese día se marcharon con un infinito de nudos en la garganta, pues en unas horas les darían las pruebas periciales finales, las que dictaminaban si debían llevarse a la bebé que habían visto en el SEMEFO.
Buscar en la negligencia: “perdieron sus pruebas de ADN”
Ese mismo día se presentaron nuevamente ante la Fiscalía, en donde los hicieron esperar horas. Después de un tiempo, les dijeron: “perdieron sus pruebas de ADN, no están en el ABC”.
Los papás de Cruz García se vieron en la necesidad de realizarse, nuevamente, las pruebas de ADN, pero ahora en el Hospital General de Xoco; por tanto, tendrían que esperar más tiempo para poder autentificar si el cuerpo de la menor en el SEMEFO era su hija y con ello, poder llevárselo.
Hospital Cuajimalpa, Guardería ABC, Ayotzinapa: tragedias disímiles pero con algo en común, buscar-esperar justicia. ¿En qué país, los niños/jóvenes mueren tan pronto? ¿En qué país del mundo encontrar cuerpos cuesta tanto? ¿En qué país del mundo, el dolor dejó de importar?
Gráfico: Alejandra Alanís



