La esperanza de un cese al fuego en la Franja de Gaza pende de un hilo. Hamás confirmó este jueves que ha entregado su respuesta a la última propuesta de tregua de Israel, en medio de intensas negociaciones indirectas que tienen lugar en Qatar. Sin embargo, la reacción de los mediadores y de Tel Aviv no ha sido del todo positiva, lo que mantiene en vilo la posibilidad de una solución al conflicto.
La propuesta sobre la mesa plantea una tregua de 60 días, durante la cual ambas partes deberían negociar un alto el fuego permanente. El borrador también considera la posibilidad de prolongar la tregua si no se llega a un acuerdo definitivo. A cambio, se busca la liberación de diez rehenes israelíes por un número no especificado de prisioneros palestinos.

Un camino lleno de obstáculos
Desde hace más de dos semanas, las negociaciones se han arrastrado sin avances significativos. Hamás ha presentado enmiendas clave en su respuesta, que incluyen demandas sobre el ingreso de ayuda humanitaria, mapas de las zonas de retirada israelí y, sobre todo, garantías para el fin permanente del conflicto.

Fuentes vinculadas a las negociaciones, que involucran a Egipto, Qatar, Estados Unidos y las delegaciones israelíes y palestinas, señalan que persisten importantes desacuerdos sobre la presencia militar israelí en Gaza durante el alto el fuego. Hamás exige un lenguaje más claro que garantice el fin de las operaciones y una retirada total de las fuerzas israelíes, además de un aumento en la proporción de prisioneros de seguridad palestinos a liberar por cada rehén israelí.
La respuesta de Hamás ha sido calificada de “decepcionante” por Tel Aviv, que advierte que solo con cambios significativos será posible avanzar. Mediadores cataríes y egipcios también habrían expresado su “insatisfacción”, solicitando “algunas mejoras” para poder continuar con las conversaciones.
Acusaciones y amenazas en medio de la negociación
El portavoz israelí, David Mencer, ha acusado directamente a Hamás de bloquear las negociaciones, asegurando que Israel ya aceptó las propuestas de Qatar y Estados Unidos. Por su parte, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha elevado la tensión al amenazar con que “las puertas del infierno se abrirán” en la Franja de Gaza si no se logra un acuerdo que permita la liberación de los rehenes.
Estados Unidos, un actor clave en estas conversaciones, ha anunciado que su enviado especial, Steve Witkoff, viajará a Europa y luego a Medio Oriente con la esperanza de lograr un nuevo alto el fuego y un corredor humanitario. El Departamento de Estado ha indicado que ambas partes han aceptado “de hecho” estos acuerdos, lo que sugiere un optimismo cauteloso por parte de Washington.

A pesar de los “avances” que Hamás afirma haber logrado en el tema de los prisioneros, la tensión sigue siendo alta. Para Israel, desmantelar la capacidad militar y gubernamental de Hamás no es negociable, mientras que el movimiento palestino insiste en garantías firmes para una tregua duradera y la libre circulación de ayuda humanitaria. El futuro de Gaza y sus habitantes depende ahora de la capacidad de las partes para ceder en sus demandas y encontrar un terreno común que evite una escalada mayor.


