(25 de septiembre, 2014).- No es difícil imaginar que frente a un foro como el que se reunió esta semana en Nueva York, EE.UU., convocado por la ONU para tratar temas importantes para la humanidad, ya que los estragos del cambio climático están resintiéndose fuertemente, lo cual, aunado a la crueldad que se pone de manifiesto en todo el planeta —con crímenes que se cometen con saña, con sadismo— dando un reflejo absoluto de que no se tiene ningún respeto por la vida y las leyes, Enrique Peña Nieto sintiera frío al hablar de seguridad y de que en el país que gobierna se han registrado cambios favorables en ese renglón, independientemente de mostrarse comprometido en la lucha para evitar que aumente el calentamiento global.
Tal sensación no puede ser sino producto de la necesidad de que quienes escuchan no estén debidamente informados ya que, si están al día con lo que sucede en esta tierra, se van por la borda los premios recibidos tanto por él como por su brazo derecho ejecutante: Luis Videgaray.
Los múltiples señalamientos hechos por diversas instituciones dedicadas al respeto a los derechos humanos, las que condenan los crímenes, las torturas, las desapariciones, debieron escuchar con mucha atención el pronunciamiento de quien se ostenta como el “Estadista del Año 2014”, y que hace un reconocimiento a la labor de su gabinete de seguridad por el empeño con el que trabajan para devolver a los mexicanos la tranquilidad. Porque resulta que ya está reconocido que fueron militares los que “fusilaron” a 22 personas en Tlatlaya, Estado de México, y que esta acción se produce cuando, en reiteradas ocasiones, se les ha llamado la atención por permitir que la milicia ponga en práctica estas formas crueles y criminales de intentar imponer orden, cuando no saben ni tienen idea si aquellos a los que liquidan son en verdad culpables.
Esta acción ha sido ya considerada como la “peor matanza del Ejército durante el gobierno de Peña Nieto”. Como ha sucedido ya en diversas ocasiones, la pelota, el balón, lo turnan directo a la Procuraduría General de la República (PGR), a la dependencia del fiel Jesús Murillo Karam quien, entre otras, tiene un respeto máximo a las fuerzas armadas. Por ahora sólo se dice y se repite que está abierta la investigación, que están trabajando en ella, pero ¿cuándo los resultados?
Como se sabe, dos de las cinco féminas que se encontraban en la bodega en donde se consumó el fusilamiento, lograron huir, otro par está en poder de la procuraduría y una más murió. Sobre las que tiene la dependencia de Murillo resulta que ya fueron acusadas de acopio de armas. El Ejército dice que estaban secuestradas, que ellos las liberaron y que en esta acción hirieron a un militar. Cada quien tiene su versión y estas se contradicen abiertamente.
Recordamos que se han dictado leyes y se han hecho reformas que supuestamente ayudarían a que las fuerzas armadas pudieran auxiliar al gobierno federal civil en materia de seguridad y de lucha contra el narco, sin embargo y como suele suceder con todo lo que sale de las cámaras legislativas, la letra está muerta, sigue sin respetarse la ley cuando se trata de aliados, de amigos, de quienes son necesarios para mantenerse en el poder y sólo se sirven de ella cuando tienen que deslindarse, aparentar que estamos retornando a un Estado de Derecho o como introducción y parte principal de sus demagógicos discursos.
También tenemos mucho que decir sobre toda la prefabricación de información tan obvia, como ese registro de crecimiento en la economía del 2.5 por ciento en términos reales en julio del presente año. Al parejo sale Luis Videgaray, nombrado como el “Ministro de finanzas del año”, premio que otorga la revista Euromoney, basada en el apoyo y reconocimiento a su participación en las reformas estructurales de Peña Nieto. ¿Cómo premiar a quien no puede ni siquiera cumplir con el mínimo pronóstico de crecimiento que le ofrece a los ciudadanos mexicanos? De ahí la necesidad de crear, generar información que sirva de apoyo interno a lo que se adquiere en el exterior.

