Peña y Videgaray responsables del desastre económico

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Ilustración: Pe Aguilar / @elesepe1

I.- Ya está más que comprobado que la economía mexicana, por una pésima dirección de la política económica pública, se ha estancado en el contexto de la llamada desaceleración latinoamericana que congela el crecimiento. Esto implica que el peñismo realizó multimillonario recorte al gasto público, porque a pesar de más deuda contratada con bonos, no le alcanza el dinero y el gasto social sufrirá la devastadora contracción. No hay consumo salvo el mínimo, pues debido a la pobreza laboral (el salvaje modo de explotar, con salarios de esclavos de los patrones) 62 millones de mexicanos no pueden comprar la canasta alimentaria. El análisis de los hechos por la información de Zenyazen Flores (El Financiero: 24/II/15), arroja que el Coneval (Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social), cuantitativa y cualitativamente, ha puesto el dedo en la llaga de ese problema social donde los mexicanos con una plaza laboral, son los que están pagando los desaciertos peñistas y los abusos patronales.

II.- Peña y Videgaray (con Guajardo de Economía y Martínez de la Sagarpa), son los responsables del desastre desde el poder gubernamental federal. Los desgobernadores, su complemento. Y del lado empresarial: el señor Candiani del Consejo Coordinador Empresarial y el presidente de la Coparmex, donde están amafiados los patrones. Los dos son la complicidad privada con el sector público, para someter a los trabajadores, apoyados por el de la estatua ecuestre: Gamboa-CTM. La reportera Yvette Saldaña entrevista a Castañón; éste condiciona un aumento de salarios a que los empresarios –que son ellos mismos, como Jano con dos caras: la de patrones y la de empresarios, para entrar por una puerta giratoria y cambiarse de función según las circunstancias–; en complicidad con la vetusta Comisión de Salarios Mínimos (donde su director gana al mes medio millón de pesos), obtengan más ganancias libres de la reforma fiscal peñista a la que le dieron la bienvenida y han terminado por impugnarla, pues no contaban con la recesión de la economía y que es una caída de tal magnitud, que con salarios de hambre repercute en el bajo consumo.

III.- Y a pesar de que los precios han bajado, ni así hay compras. Y es que 62 millones de mexicanos no tienen poder para adquirir bienes. Hay una pobreza laboral que es pobreza de compra y esto significa que la mitad de la población que consumía se ha retraído. Mientras los otros 62 millones que sobreviven, entre la pobreza y la informalidad, apenas si rondan los mercados. Castañón y Candiani que representan los intereses de empresarios y patrones, alegan que se necesitan crear empleos y darles mejores salarios. Es su bolero de siempre, sus cantos de sirenas, pero quieren que el peñismo les rebaje los impuestos y quite controles en el mercado laboral. Las pobrezas están aumentando. El desempleo y los despidos también y más con la parálisis de las economías públicas y privadas. Con esto, los mexicanos están en la frontera de morir de hambre o sumarse a las revueltas sociales que estallan por todo el país encabezadas por Ayotzinapa

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