Cuando un barco se hunde, el último en escapar debe ser el capitán, pero ¿qué sucede si es el primero en ser expulsado por la tripulación? Tres legisladores, marineros de aguas profundas, adelantan a REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO qué se puede hacer si el Pacto por México sigue abriendo boquetes en la nave.
(07 de octubre, 2013).- La actual dirigencia nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD) enfrenta su peor crisis hasta el momento: quedarse en el Pacto por México o arriesgarse a que los militantes obliguen a Jesús Zambrano a salir por la puerta trasera.
Los 95 compromisos derivados de dicho pacto han perjudicado de tal manera al presidente del sol azteca que, en entrevistas con REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO, los senadores Mario Delgado y Armando Ríos Piter, junto con la diputada federal Socorro Ceseñas, coinciden en que urge un cambio de capitán en el barco.
“Necesitamos cambiar de liderazgos, sin duda, ya debería de haber desde hace tiempo un cambio, y no lo ha habido porque no hay comisión política nacional del partido ni secretariado nacional.
“Los actuales dirigentes están rehuyendo a ese espacio de debate y de discusión para la revisión de acciones en el partido”, comentó la diputada Ceseñas.
A esta voz se unió el exprecandidato presidencial del PRD, Marcelo Ebrard, quien el 29 de septiembre pasado llamó “comparsa del PRI” a Jesús Zambrano.
Por otro lado, el legislador Mario Delgado señaló que el cambio es necesario por el momento crítico que pasa el país y que debe de mover a una reorganización del partido.
“Hay que cambiar de líderes, hay que cambiar de dirigentes, tenemos que hacer una renovación, está claro, y hay que abrir de nuevo el partido a los ciudadanos.
“Este ejemplo de que cuatro o cinco dirigentes que creen que pueden o tienen la sabiduría, los elementos o el poder de decidir lo de millones es un ejemplo de que ya nos perdimos en el partido, hay que regresar a ser el partido de la gente y no de cúpulas y de corrientes internas”, comentó.
Actualmente, el PRD tiene en sus entrañas 12 grupos, de las cuales la mitad más uno está a favor de mantenerse en la mesa del Pacto por México; el grupo más robusto es el de Nueva Izquierda, llamado también “Los Chuchos” por los nombres de sus dirigentes.
Del otro lado hay cinco corrientes y la más fuerte es Izquierda Democrática Nacional, liderada por René Bejarano y Alejandro Sánchez Camacho.
En su intervención, el senador Armando Ríos Piter matizó su postura a favor de un cambio… pero que llegue conforme los tiempos del partido.
Los grupos parlamentarios del PRD se vieron opacados por la fuerza del Pacto por México en el momento de votar y aprobar la Reforma Educativa: contó con el apoyo de 53 diputados y cinco senadores, mientras que el resto estuvo en contra.
Ahora, la lucha es que el Pacto no los haga un partido más partido de lo que ya está.
“Yo creo que lograremos salir unidos contra cuestiones como las reformas estructurales que se presentaron. Tenemos que salir adelante, tenemos que continuar trabajando, priorizar la unidad y entender que nuestro país está viviendo momentos críticos y que reflexionemos de dónde venimos, a dónde queremos ir”, comentó el senador Delgado.
Coincide Armando Ríos Piter, “Para ponernos de acuerdo entre los legisladores del grupo parlamentario se debe de llegar a concesos, sobre los puntos que permitan, dentro, lograr una idea de partido y luego darlo a conocer”.
No obstante, en la Cámara de Diputados, la mitad de los legisladores perredistas se han mostrado en contra de su coordinador, Silvano Aureoles, ya que no ha tomado en cuenta al grupo, e inclusive no tienen reuniones con él ya que no está abierto al diálogo y sólo plantea hacer lo que le dicta Jesús Zambrano.
“Para tener un acuerdo necesitamos primero tener reunión de grupo parlamentario. Desde que inicio el periodo no hemos tenido ni una reunión. Necesitamos que nos explique quién está elaborando las reformas, qué hay detrás de éstas para que se tomen las decisiones que se deben de tomar”, señaló la diputada Ceseñas.
Si el PRD no logra ponerse de acuerdo, adelantan, podría verse rebasado por los demás partidos que sirven al interés del Pacto por México, lo que al final deja en sus manos su destino como partido de oposición.
Una oposición que enfrenta un duro examen: la próxima Reforma Energética.

