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Pese a represión, logran tomar Palacio Legislativo para impedir Reforma Energética en Michoacán

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Carlos Portillo / @portillo_carlos

[Toda la información a fondo y detalle en Michoacán 3.0]

(20 de diciembre, 2013).- En Michoacán, cientos de manifestantes se concentraron para exigir a los diputados locales que emitieran un dictamen de rechazo a la Reforma Energética, gritando al unísono: ¡El petróleo no se vende, el petróleo no se da; en Michoacán, no pasará!

Desde la madrugada, un amplio contingente de Grupos de Operaciones Especiales (GOES) y policías ministeriales ya habían conformado un cerco humano para esperar a los manifestantes, siguiendo órdenes del subsecretario de gobierno Fernando Cano. Gradualmente, el grupo de inconformes, liderado por dirigentes y legisladores de los partidos políticos de izquierda, se fue concentrando en la avenida Madero, acompañados de banderas y mensajes sobre la lucha social a defender.

Entre los líderes del movimiento, destacaron los diputados Cristina Portillo, Selene Vázquez, Silvia Estrada, José Aparicio, Elías Ibarra; en conjunto con los dirigentes del PRD, MORENA y Movimiento Ciudadano: Víctor Báez, Miguel Ángel Sandoval y Daniel Moncada.

Al llegar, los diputados del PAN y PRI, se vieron obligados a ingresar al Palacio Legislativo por medio de accesos alternos, así como sesionar a puerta cerrada su decisión sobre la Reforma Energética, lo que incrementó las expresiones de rechazo de los manifestantes, fuera del recinto. Esto culminó con un intento por cruzar el cerco de granaderos, y consiguiendo que al menos un grupo reducido entrara al edificio, mientras los demás eran víctimas de golpes, insultos, empujones y el uso de gas lacrimógeno, como medios para la represión.

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El conflicto evidentemente tuvo como resultado diversos lesionados, incluyendo a personas de la tercera edad y a los mismos actores políticos que lideraban el movimiento, por lo que fue necesaria atención médica. Finalmente, la manifestación fue repelida con ayuda de los puños y macanas de la fuerza pública; dejando dispersos por la avenida Madero, las pancartas, lonas y panfletos informativos que se pretendían entregar a los diputados.

Ya dentro del congreso, y aún sin presencia policial en el interior, la violencia prosiguió debido a que los legisladores panistas y priistas intentaban recuperar el recinto a la fuerza, y fueron recibidos con gritos y reproches sobre su apoyo a la Reforma Energética.

Los manifestantes lograron que la sesión se cancelara e hicieron un llamado para permanecer en la toma del congreso hasta que las fracciones parlamentarias emitieran formalmente su dictamen de rechazo a la reforma mencionada.

El gobierno de Michoacán se deslindó de las acciones violentas, culpando al presidente de la Junta de Coordinación Política, el panista Alfonso Martínez Alcázar, de haber sido quien solicitó la presencia de los policías antimotines.

Por otro lado, en representación de las bancadas izquierdistas, Fidel Calderón Torreblanca calificó los actos del ejecutivo estatal como un “pinochetazo”, reiterando el logro de que en Michoacán no fuera aprobada la Reforma Energética.

Todavía cinco horas después de la represión, las consignas de apoyo seguían escuchándose dentro, donde los inconformes se atrincheraban para custodiar el Palacio Legislativo, con la clara promesa de que el Congreso michoacano no será espacio para que se apruebe la reforma, en manos de políticos “vende patrias”.

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