Con el objetivo de frenar el desplazamiento del azúcar de caña por edulcorantes industriales, el Gobierno Federal pondrá en marcha el Plan México–Azúcar Nacional, estrategia que busca incentivar a las empresas a priorizar el consumo del producto nacional frente a la alta fructosa importada, una medida que surge tras una reunión estratégica entre la presidenta Claudia Sheinbaum, la secretaria de Agricultura, Columba López, y los principales representantes de la agroindustria azucarera del país.
Uno de los pilares fundamentales de este nuevo plan es la reestructuración del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). Según informó la Unión Nacional de Cañeros (UNC-CNPR), se buscará diferenciar este impuesto bajo criterios de salud y origen.
Esto significa que el marco tributario distinguirá entre los productos naturales, como el azúcar de caña mexicana, y los productos industrializados o no calóricos, otorgando una ventaja competitiva al sector agroindustrial nacional frente a los edulcorantes químicos.
En materia de control comercial, se establecerán permisos previos para la importación de azúcar, se habilitarán aduanas exclusivas para este producto y se creará un padrón sectorial de importadores. Con estas acciones, las autoridades pretenden combatir frontalmente el contrabando y las triangulaciones comerciales, además de aplicar sanciones severas a los ingenios que operen fuera del marco legal establecido.
Por cada 100 mil toneladas de azúcar desplazadas se pierden más de mil mdp
La urgencia de este plan radica en la profunda crisis que atraviesa el sector. En los últimos cuatro años, la cuota de exportación de azúcar mexicana hacia Estados Unidos se desplomó un 81 por ciento, mientras que las importaciones de alta fructosa crecieron un 35 por ciento.
Esta situación representa un golpe severo para una industria que genera 500 mil empleos directos y 2.5 millones de indirectos, representando hasta el 12 por ciento del PIB agropecuario nacional.
En términos financieros, la Unión Nacional de Cañeros advirtió que el impacto es devastador: por cada 100 mil toneladas de azúcar que son desplazadas por edulcorantes industriales y obligadas a venderse en el mercado internacional a precios menores, los productores mexicanos pierden aproximadamente mil 350 millones de pesos.
Ante este escenario, Julio Berdegué, en su cargo como asesor y coordinador de asuntos agroalimentarios internacionales, mantendrá las gestiones diplomáticas con Washington para recuperar las cuotas de exportación, contando con el respaldo inusual de productores norteamericanos que ven en el azúcar mexicano un factor de orden para el mercado regional.


