José Arturo García / @SoyArturito
(10 de agosto, 2013).- Las playas de Colima están en la mira de la iniciativa privada. Escasa información se produce sobre este pequeño estado del Pacífico mexicano, cuyas costas apenas alcanzan los 160 kilómetros de longitud. Aunque eso poco interesa a las personas que buscan comprar espacios frente al mar.
Una de esas personas es el empresario Roberto Francisco Estudillo Esquivel, quien mandó a construir un muro dentro de una zona federal con el que se impide el paso de las personas hacia una playa del poblado de Cuyutlán, que es santuario de la tortuga golfina.
El Diario de Colima informó el pasado mes de junio que 67 comerciantes denunciaron a Estudillo Esquivel ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y el Ayuntamiento, autoridades que “se encargarían de emitir un dictamen para saber cuál de las partes tiene la razón”.
“Roberto Estudillo es el presunto comprador. Quiere hacer un proyecto millonario que ha sido avalado por todos los órganos de gobierno Federal, Estatal y Municipal, mismo que ha afectado el medio ambiente en donde hay una zona de dunas y a donde llegan las tortugas golfinas a incubar”, menciona en entrevista Vladimir Parra, presidente Ejecutivo Estatal del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en Colima.
El joven dirigente mencionó que el tema de Cuyutlán es el caso más notorio de la privatización de las playas en Colima; sin embargo, también señaló que actos similares de compras de playas se están dando en los poblados de El Paraíso, Pascuales y La Boquita.
“En Cuyutlán, una organización de ramaderos tenía la concesión de las tierras, hasta se hicieron caminos vecinales que fueron inaugurados por el presidente municipal de Armería y por representantes del gobierno estatal”, menciona Parra. “Pero después ‘compró’ ese terreno, mismo que no puede ser adquirido por ser zona federal. Aún así construyeron la barda”.
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En las playas de La Boquita continúa el problema heredado por el ex gobernador priista Silverio Cavazos Ceballos, quien gobernó Colima entre 2005 y 2009. Según otro de sus antecesores, el también priista Fernando Moreno Peña, Cavazos realizó un “mal negocio” al dar “barato y fiado” un terreno de 52 hectáreas en el municipio de Manzanillo, proceso que implicó la privatización de la playa La Boquita “para construir un mega desarrollo turístico en la Laguna de Juluapan”.
Silverio Cavazos vendió, en 11 millones de dólares, el terreno de La Boquita a la empresa estadounidense Affinity Companies, seis días antes del fin de su administración.
“La Boquita que es la playa más popular de Manzanillo. Ahí pretende instaurar un club de yates donde están metidos empresario españoles y estadounidenses”, denunció el presidente Ejecutivo Estatal de Morena. “Además, en Manzanillo, se impide el paso a las playas que están frente a los hoteles. Ahí están violando el artículo 27 de la Constitución de manera muy clara”.
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El representante legal de los comuneros de Cuyutlán envió una carta a Ciro Hurtado Ramos, delegado federal de la Profepa, con copia de fotografías, planos y documentos donde son avalados como propietarios del predio.
En caso de no encontrar respuestas favorables -afirmó Vladimir Parra-, acudirán a la Procuraduría General de la República (PGR) para tratar de encontrar una solución al caso donde Roberto Estudillo, al parecer, pretende servir de prestanombres de un empresario alemán que no ha podido establecerse en las playas de Colima.
-¿Cuál es la razón por la que no se difunden estas situación como sí ocurre con la venta de playas en estados como Jalisco y Quintana Roo? – se le pregunta a Vladimir Parra.
-Porque este es un estado muy controlado. Un estado sin alternancia política, donde prevalecen los cacicazgos del PRI y donde han muerto dos ex gobernadores con muchas dudas de por medio -responde.


