La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que “la guerra contra el narco no puede regresar a México”, al presentar el Plan Michoacán por la Paz y la Justicia. Sostuvo que su gobierno “es necio en ser humanista” y que no permitirá “ni ejecuciones extrajudiciales ni injerencismo extranjero”, en alusión a quienes piden la intervención de Estados Unidos tras el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo.

En la conferencia, Sheinbaum señaló que el periodo de 2006 a 2018 demostró los efectos de la militarización y el intervencionismo estadounidense en el país, al provocar una escalada de violencia, impunidad y violaciones a derechos humanos. Recordó que en aquella estrategia se otorgó “permiso para matar” y justificó las muertes de civiles como “daños colaterales”. Por ello, sostuvo que su administración refuerza una política basada en la justicia social y no en la represión.

Michoacán: atención a las causas y reconstrucción social
El Plan Michoacán prioriza ampliar la cobertura educativa con más preparatorias, universidades, centros deportivos y espacios culturales, así como becas para jóvenes universitarios, incluso de transporte. Sheinbaum explicó que atender las causas implica también revisar los modelos de producción agrícola del estado, donde el aguacate genera más de 3,500 millones de dólares en exportaciones anuales, pero persisten altos niveles de pobreza y condiciones laborales precarias.

El objetivo, dijo, es garantizar que los jornaleros cuenten con seguridad social, salarios dignos y que la cadena productiva quede libre de extorsiones y violencia, especialmente en los sectores del aguacate y del limón.
Coordinación institucional y presencia federal
El gobierno federal aumentará su presencia en municipios estratégicos como Uruapan, mediante la colaboración entre Guardia Nacional, fiscalías y autoridades locales. Sheinbaum explicó que no se trata de “llenar de soldados” el estado, sino de fortalecer las capacidades de investigación y coordinación.
La mandataria señaló que esta estrategia se construirá “con el pueblo de Michoacán”, incluyendo a comunidades indígenas, empresarios, iglesias y sectores productivos, para diseñar acciones conjuntas que atiendan la seguridad y el desarrollo económico del estado.

Sin injerencia extranjera, pero con cooperación
Ante los llamados de la oposición para que agencias estadounidenses intervengan en temas de seguridad, Sheinbaum reiteró que México no aceptará injerencias.
“Podemos cooperar, pero quien actúa en nuestro país son las fuerzas federales”, afirmó.
Destacó que la cooperación con Estados Unidos debe limitarse al intercambio de información, siempre bajo las leyes mexicanas y el respeto a la soberanía nacional.

Concluyó que el reto de su administración es “construir paz con justicia, no con guerra”, y anunció que el próximo martes se presentarán los resultados de seguridad correspondientes al mes de septiembre.


