Amy Bellete / Avant Sex
(5 de mayo, 2014).- A medida que crecemos, aprendemos que nuestro cuerpo es sólo nuestro, y que nadie más que nosotros puede tocarlo. Luego crecemos un poco más y deseamos que alguien además de nosotros nos toque: la cultura machista, los valores religiosos y el deseo batallan en nuestro interior y eventualmente entramos al terreno de la vida sexualmente activa. Pero aunque la penetración vaginal o anal puede ser tremendamente placentera, tal vez la verdadera intimidad pueda experimentarse solamente en el sexo oral…
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