Valentina Pérez Botero/ @vpbotero3_0
(19 de julio, 2013) Más allá de las motivaciones físicas instintivas que anclan al sexo a un impulso casi animal, los científicos se han preguntado qué otros móviles culturales y sociales llevan a alguien a tener sexo. ¿Por qué?
Un estudio realizado a mil 500 estudiantes de la Universidad de Texas, en Austin, encontró cuatro ejes clave que distan del impulso:
Uno, razones relacionadas con placer, curiosidad sexual hacia otra persona y hasta disminución de estrés.
Dos, la persecución de un fin como tener hijos, buscar venganza de alguien más o perseguir la popularidad en un contexto social que valore la actividad sexual.
Tres, por aspectos emocionales relacionados con el amor, el compromiso e incluso la gratitud.
Cuatro, como antídoto a la baja autoestima o para blindar a que la pareja busque sexo con otra persona o hasta por simple presión social.
A estos porqués sociales los investigadores han intentado dilucidar el aparente abismo que existe entre las motivaciones sexuales de hombres y mujeres ya que, estereotipadamente, más que en la cotidianeidad, se asocia al hombre con la facilidad de deslindar el sexo de lo emocional y a la mujer como incapaz de hacerlo.


