“¿Por qué tomamos las escuelas esta noche?”: los universitarios ante el paro

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OPINIÓN

Alina Rosas Duarte / @Alinnoize

 

(19 de septiembre, 2013).- Después de debatirlo en asambleas, tanto en escuelas a nivel medio superior y superior, estudiantes, académicos y trabajadores, decidimos parar las escuelas.

Una reforma laboral disfrazada de educativa no sólo permeará las aulas, permeará el futuro de aquellos que están dentro y fuera de ellas, incluyendo el futuro de nosotros los jóvenes.

Nos hemos sumado al llamado de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación como ellos se han sumado a las luchas populares, a la juventud, a la Historia durante más de treinta años que tienen de existencia.

A algunos les sonará absurdo “parar”; yo también creo que “parar” suena absurdo cuando en realidad a lo que se ha convocado es a tomar las calles, tomar conciencia, tomar parte en la Historia.

Efectivamente, no estamos parando, estamos avanzando.

Me remito específicamente a la asamblea de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales donde se dijo “no al paro porque desmoviliza y de nada sirve”; no es sino la carencia de memoria histórica (y de conciencia de clase) la que hace que cientos de estudiantes estén en contra del paro. ¿De nada sirvió la huelga del 99 que nos hace pagar 20 centavos de cuota en la UNAM? ¿De nada sirvió la huelga hace más de 100 años que nos hizo ser la Universidad Autónoma que hoy somos? ¿De nada sirvió una Revolución que nos dio los artículos 3, 27, 123, y tantos más que hoy Enrique Peña Nieto nos quiere arrebatar con sus “reformas modernizadoras”?

En ese sentido sí, hacer sólo un paro es absurdo. Es absurdo si no se toma como la primera de muchas acciones venideras.

“No lean Historia, sean parte de ella”, dijo hace unos días un maestro de la CNTE en la asamblea de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Nos convenció. 754 votos avalaron el paro que comenzó la noche de ayer miércoles y que terminará el día viernes.

Un “paro” que constará de brigadeos informativos a las colonias aledañas, foros en la Facultad con la asistencia de maestros de la CNTE y de especialistas en la Reforma Educativa, en la Reforma Energética, en las contrareformas peñistas que con bombo y platillo fueron anunciadas.

No es casualidad la gran convocatoria que tuvo la asamblea de la FCPyS, como la de muchas facultades y preparatorias más. Con las reformas estructurales, léase laboral, educativa, hacendaria, energética -y las que vengan-, con un Pacto por México que terminó de autonomizar a la clase política de la sociedad, con un Partido Revolucionario Institucional capaz de reprimir a quien se oponga a su “desarrollo” y con una crisis del capitalismo que hemos visto desde el nacimiento, los jóvenes tenemos la necesidad de protestar, de actuar, de resistir y de afrontar un futuro incierto que no dejaremos en manos de las actuales “instituciones nacionales”. Esta noche tomamos las escuelas por esas y más razones.

El paro va, y con él una nueva ola de movilizaciones que van más allá del apoyo a la CNTE. El magisterio se torna hoy vanguardia revolucionaria moral y militante, un aglutinante de demandas de inconformidad no veíamos desde hace muchos años fuera del área electoral, fuera de los movimientos que buscan sólo escaños, o por qué no, la silla presidencial.

Colegios de Ciencias y Humanidades, Escuelas Nacionales Preparatorias, Facultades como Ciencias Políticas y Sociales, Filosofía y Letras, Química, Economía, la Escuela Nacional de Artes Plásticas, la Escuela de Trabajo Social, las Facultades de Estudios Superiores Acatlán y Aragón, todos los planteles de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, la Universidad Autónoma Metropolitana, la Escuela Nacional de Antropología e Historia decimos “Maestro luchando también está enseñando” al momento en que decidimos parar.

Hay intentos de detener los paros, grupos reaccionarios han intentado ultrajar las decisiones de las asambleas del CCH Vallejo, de la Escuela de Trabajo Social, convocatorias en las redes a terminar con los paros surgen por todas partes, sin embargo, la realidad sobrepasa excusas burdas como “queremos clase” y se niegan a ampliar sus semestres para recuperar los dos días perdidos. La oposición al paro resulta oposición a ser parte de la Historia nacional.

La CNTE nos ha dado no sólo un nuevo respiro, sino una nueva lección en la resistencia.

 “Quien no quiera apoyar, la Historia los pondrá en su lugar”, nos dijo un maestro de la CNTE a los miembros de la asamblea de la Facultad de Ciencias Políticas y yo estoy segura que esas palabras ya tienen eco en aquellos que no dimensionan la magnitud de lo que la Historia y el futuro nos demanda.

Por eso y más, esta noche miles de alumnos amanecimos en las aulas.

Maestro, escucha, tu alumna está en la lucha.

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