Valentina Pérez / @vpbotero3_0
(31 de mayo, 2013) Cindy Gallop, fundadora de makelovenotporn.tv (hazelamornoelporno.tv), lo dice con crudeza y lo enfatiza en el eslogan de su proyecto: no hay sexo más caliente que el sexo de verdad, cotidiano, hecho por personas comunes.
Desde 2009, la idea de Gallop ha buscado consolidarse como un negocio que ella y su equipo piensan que puede cambiar el mundo: el sexo; pero no el que vende la industria del porno, sino contenido sexual hecho por los mismos usuarios que lo consumen.
Gallop expone bajo la tesis “el porno no degrada a la mujer, es la industria la que degrada al porno” que la sombra en la que se ha tenido al sexo –los tabúes que lo rodean, los prejuicios y la culpa- ayudan a que florezca una imagen poco favorable y los mal entendidos. Gallop dice que la única forma de mejorar el sexo es hablando sobre él: qué nos gusta, qué odiamos, cómo lo queremos, qué esperamos, cómo contrarrestamos la vulnerabilidad de la desnudez y el ego sexual.
¿Qué pasa cuando a las palabras entre las parejas –tríos, orgías– se interpone no la franqueza de lo que se busca sino los códigos del porno que se consumen? Gallop piensa que es en el consumo del porno sin un conocimiento sobre el sexo lo que tergiversa las relaciones sexuales, ella dice: todo el mundo quiere saber lo que pasa en la cama de al lado ¿Cómo hacen el amor? ¿Cómo alcanzan el placer? ¿Cuánto dura? ¿Qué tan frecuente es? ¿Qué les funciona y qué no?
Pero con esta intención de proveer el entretenimiento de un sexo franco, Gallop se ha encontrado con el conservadurismo sobre el tema, le ha llevado más de dos años encontrar patrocinadores, no ha podido abrir una cuenta empresarial en un banco, porque el nombre de su empresa contiene la palabra porno. “Es increíblemente difícil hacer un negocio que busca hacer que el sexo sea mejor para todos”.


