(09 de octubre, 2014).- El nuevo presidente del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Carlos Navarrete, decidió que la primera reunión del Comité Ejecutivo Nacional se celebre en Iguala, Guerrero.
‘‘Ofrecemos al pueblo de Guerrero nuestras disculpas y pedimos su perdón’’, declaró como parte de la estrategia del Sol Azteca de deslindarse lo más pronto posible del caso Ayotzinapa, pues tanto el gobernador de dicha entidad, Ángel Aguirre, como el alcalde de iguala—ahora prófugo—, José Luis Abarca, pertenecen al PRD.
De esta manera, Navarrete leyó la declaración política de su partido, al respecto de los 43 normalistas desaparecidos: “(El PRD) no fue suficientemente cuidadoso, pues aceptamos que un candidato externo, que no era miembro del partido, fuese candidato a la presidencia municipal y permitiera, o incluso dirigiera, la cooptación de la policía municipal por parte de la delincuencia organizada’’.
Sin embargo, además, la esposa de Abarca, María de los Ángeles Pineda Villa —a quien se ha vinculado en días recientes con la delincuencia organizada— se perfilaba a la delantera en la lista de posibles consejeros nacionales del PRD, hasta antes de que el ataque y desapariciones de normalistas en Iguala salieran a la luz.
En tanto, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se alista para aprovechar la situación en el ámbito electoral, pues es un hecho que el PRD se despedirá del poder.
Por su parte, el también perredista, René Bejarano, ha acusado a los dirigentes de la Procuraduría de Justicia de la República (PGR) y la Secretaría de Gobernación (Segob): Jesús Murillo Karam y Miguel Ángel Osorio Chong, respectivamente, de haber tenido conocimiento de los vínculos del ahora expresidente municipal de Iguala con el crimen organizado, y específicamente, de su participación en el secuestro, tortura y asesinato del líder y dos miembros de la Unión Popular de Iguala.
Ante la ambigüedad de respuestas y promesas por parte del gobierno, 300 elementos de la Policía Ciudadana de la Unión de Pueblos y Organizaciones de Guerrero (Upoeg) ha llegado a Iguala para buscar por su cuenta a los normalistas desaparecidos y, según las circunstancias, combatir al cártel Guerreros Unidos.
‘‘Ayotzinapa hace nuestros maestros y por eso nos representa’’, dijo uno de los policías comunitarios.

