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(16 de mayo, 2014).- El fantasma del sindicalismo asecha a las principales cadenas de comida rápida en los países de primer mundo. Los trabajadores salen a las calles para exigir mayores salarios, mejores condiciones laborales y el respeto al derecho de crear organizaciones sindicales.
Este jueves se registraron paros laborales y jornadas de protesta en más de 150 ciudades de Estados Unidos y 33 países más, principalmente por parte de trabajadores de grandes cadenas de comida rápida como McDonald’s, Burger KIng, Wendy’s, Kentucky Fried Chiken, entre otros, y apoyadas por federaciones sindicales internacionales como la Unión Internacional de Trabajadores de la alimentación, o grupos como Food Fast Forward.
Estas luchas de trabajadores que se expanden a distintos países comenzaron en el 2012 en Estados Unidos, ícono de los modelos de negocio que sostienen a estas grandes empresas que, en este país, transfieren 7 mil millones de dólares como costes laborales a los contribuyentes, es decir, las empresas se ahorran todo este dinero a través de bajos salarios, y los trabajadores subsisten con vales de alimentación y atención médica como subsidio del Estado.
Y es que el malestar es acumulado, pues muchos de los empleados de estas empresas viven por debajo de la línea de pobreza, y para subsistir no solo tienen que depender de la ayuda estatal, sino de doblar jornadas laborales para poder sustentar familias, como declaró la nicaragüense Selmira Wilson a la AFP, quien trabaja por las noches limpiando oficinas: “Mi sueño americano es mi sueño de esclavitud, creo que no es justo”.
Una de las principales demandas de los trabajadores es que se les duplique el sueldo a 15 dólares la hora, pues actualmente es de 7.25, que se les permita crear sindicatos sin represalias. Estas demandas se han expandido a más de 33 países, entre ellos Brasil, Nueva ZAlanta, Tokio, Marruecos e Italia.


