(25 de octubre, 2013).- “Hay un vacío que no se ha podido solucionar” dice Carol Murillo Ruíz, consejera de asuntos culturales y académicos de la embajada de Ecuador en México, y continúa “no hemos podido recomponer la ausencia de Chávez”.
Las declaraciones de la diplomática encajan con los ánimos regionales que apuntan hacia la pérdida del impulso integrador. El primero en alertar sobre la situación fue precisamente el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, quien a principios de octubre habló de una contraofensiva conservadora.
Correa se refería a la Alianza del Pacífico que, desde hace año y medio, firmaron Colombia, Perú, México y Chile, y que se confronta, de acuerdo con el mandatario latinoamericano, al Mercosur, la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Alianza Bolivariana (Alba).
Días después Evo Morales, presidente de Bolivia, hizo declaraciones en el mismo sentido e insistió en que la Alianza del Pacífico era un plan gestado desde el norte para dividir Latinoamérica.
Hugo Chávez, presidente de Venezuela hasta su fallecimiento en marzo de 2013, fue impulsor ideológico y monetario tanto de Unasur como del Alba. La sintomatología clara de una pérdida de rumbo en la integración se revela en que desde agosto la Unasur está acéfala. Los12 dirigentes que la conforman no se han podido poner de acuerdo sobre quién la presidirá.
Carol Murillo Ruiz también apunta que parece una contradicción que pueblos tan similares (en religión –para bien o para mal-, en idioma, en instituciones –todas creadas en la época de la colonia-) pierdan la oportunidad de unirse “a través de gobiernos, de pueblos y no de élites”.

