Por Marcela Robles Villela / Proyecto Diez
(01 de julio, 2014).- Lo confieso, no he estado pendiente del mundial, no me gusta el futbol, no lo disfruto, pero hoy por fin decidí ver lo que sabemos fue el último partido de México en este mundial y vi tu pasión, vi sinceros deseos de que tu equipo pasara a la siguiente ronda, vi tu alegría desaforada por ese gol de México, tu esperanza, poco después la incertidumbre, y ya al final del segundo tiempo tu desesperación, impotencia y tu tristeza.
No me había detenido a observarla antes, y sinceramente tampoco me importaba mucho, la minimizaba (perdón por eso), pero hoy te vi, casi en shock después de que se marcó ese fatídico penal y confieso que desde donde yo lo vi, me pareció justo, pero estábamos sentados en dos puntos totalmente distintos, así que entiendo que lo interpretemos de forma distinta, lo que sí percibí claramente fue tu impotencia, y al principio no entendía porqué te ponías así, hasta que me puse a pensar la última vez que yo me había puesto así por algo y no pude evitarlo, me acordé de mí hace unos años, primero el 2 de julio de 2006, creo que exactamente las mismas emociones conforme avanzaba el día y la noche, recuerdo que así como tú veías una y otra vez la repetición de esa jugada de Márquez, yo veía resultados del PREP en la madrugada, no dormí y veía cómo se movían los números y todo apestaba, así que igual: impotencia, incertidumbre, desesperación y al final esa gran tristeza. Lo mismo 6 años después cuando yo vi la más clara injusticia, después de pasar todo el día contando votos y ver que antes de que las actas llegaran a su destino, ya se anunciaba un resultado, el más cínico espectáculo… Una vez más la impotencia, la desesperación, por supuesto también lloré de ver que mi país no ha cambiado ni pizca.
Pocas cosas me hacen llorar pero sí, esas mismas emociones combinadas en un mismo día también me quiebran, después de todo, ¡nos roban un sueño! así que te abrazo, te entiendo y me da una profunda alegría que no estés sola (o), miles de mexicanos acompañan tu tristeza, eso sin duda te ayudará a superarlo pronto y la verdad me da un poco de envidia, yo me sentí un poco sola en mis rabietas electorales, tal vez ahora ya superé los robos en sí, pero no sus consecuencias, aún sigo sin encontrar rumbo para dar contrapeso a las acciones de tales ladrones y todavía me siento sola así que la tristeza aún me acompaña. Pero no es el punto, hoy sólo celebro por fin entender cómo y porqué te sientes así y tal vez hasta te siga acompañando en las que vengan, después de todo la empatía siempre ha sido el más exquisito alimento para mi esperanza.


